domingo, 17 de febrero de 2008

La evolucion de la vida Print Friendly and PDF

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Un video muy interesante que nos lleva desde el principio de la evolución, a los tiempos contemporáneos. Mostrándonos los millones de años que necesito dicha evolución para llegar a los humanos.



Siempre se tiende a pensar que la evolución va siempre hacia adelante, pero cada vez me convenzo más de que a veces da ciertos pasos hacia atrás, se corrige y vuelve a tomar impulso. ¿Acaso no fueron los dinosaurios un intento fallido de la evolución? Pero supo corregirse y volver a intentarlo

sábado, 16 de febrero de 2008

Probando la publicacion programada de posts Print Friendly and PDF

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Pues eso. Esta entrada debe aparecer publicada las 18:10, hora española.

viernes, 15 de febrero de 2008

Investigadores de Zaragoza descubren un planeta gigante fuera del sistema solar Print Friendly and PDF

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Investigadores del grupo de Mecánica Espacial del Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones de la Universidad de Zaragoza han descubierto un nuevo planeta gigante extrasolar situado en el sistema estelar triple Gliese 22, al que han denominado Bb.

El nuevo planeta, que está a dos millones de veces la distancia que separa la Tierra del Sol, tiene un tamaño de 0,015 masas solares, lo que equivale a 5.000 veces la masa de la Tierra y 16 veces la de Júpiter.

Hasta ahora, el mayor planeta extrasolar era el HAT-P-2b, descubierto por astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, con ocho veces la masa de Júpiter.

Este descubrimiento, según fuentes de la Universidad de Zaragoza, es importante más allá del dato del tamaño, ya que es la primera vez que se pone de manifiesto astrométricamente la existencia de un planeta fuera del sistema solar.

Hasta ahora, todos los descubrimientos de este tipo se habían realizado por otros métodos, como el de velocidades radiales o por la variación de la luz de la estrella al producirse tránsitos del planeta por delante de ella.

En el descubrimiento también han participado científicos de la Universidad de Santiago de Compostela, junto con el Special Astrophysical Observatory de Rusia y el Instituto Max Planck de Alemania.

Una luna de Saturno tiene más hidrocarburos que las reservas de la Tierra Print Friendly and PDF

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La luna Titán de Saturno tiene reservas de hidrocarburos superiores a todas las de petróleo y gas natural conocidas en la Tierra, según observaciones realizadas por la sonda Cassini, reveló hoy el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

Según científicos del Laboratorio de Físicas Aplicadas de la Universidad de Johns Hopkins, esos hidrocarburos caen desde el cielo y forman grandes depósitos en forma de lagos y dunas.

Titán esta cubierta por material que contiene carbono. Es una gigantesca fábrica de materiales orgánicos", manifestó Ralph Lorenz, miembro del equipo científico que controla las operaciones del radar de Cassini en el laboratorio.

"Estos enormes yacimientos de carbono son una importante ventana hacia la geología y la historia meteorológica de Titán", agregó.

La temperatura media en Titán es de 179 grados centígrados bajo cero y en vez de agua, su superficie está cubierta por hidrocarburos en la forma de metano y etano.

Sus dunas están formadas por "tolines", un término acuñado en 1979 por el astrónomo y astrofísico Carl Sagan para describir moléculas orgánicas primitivas.

Hasta ahora Cassini ha realizado una exploración cartográfica del 20% de la superficie de Titán y se han observado centenares de lagos y mares.

Según JPL, cada uno de varias docenas de esos cuerpos "líquidos" contiene más hidrocarburos que todas las reservas de gas y petróleo conocidas en la Tierra. Por otra parte, sus dunas paralelas al ecuador contienen un volumen de materiales orgánicos centenares de veces mayores que las reservas de carbón de la Tierra.

"Estos cálculos globales se basan en las observaciones de los lagos de las regiones polares septentrionales. Hemos creído que en el sur podrían ser similares", señaló Lorenz.

La misión de Cassini es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espàcial Europea y la Agencia Espacial Italiana.

Fuente: El Mundo

Colosales tormentas en Júpiter arrojan nuevas claves sobre su atmósfera Print Friendly and PDF

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Un virulento cambio en la atmósfera de Júpiter sorprendió a la comunidad científica en marzo de 2007. Una gigantesca turbulencia desencadenó dos brillantes tormentas que llegaron a extenderse más de dos mil kilómetros por su hemisferio norte, donde actúa la columna de aire más intensa del planeta. Ahora, una investigación sobre estas inusuales tormentas realizada por un equipo internacional de científicos, entre los que se encuentran astrónomos del Telescopio Nazionale Galileo (TNG), ubicado en la isla de La Palma, sugiere que la energía interna de Júpiter es una de las principales responsables de su formación.

La revista Nature dedicó su portada a este estudio, según el cual las tormentas inyectaron una mezcla de hielo de amoníaco y de agua a más de 30 kilómetros por encima de las nubes visibles. Las perturbaciones atmosféricas alcanzaron los 600 kilómetros por hora, la velocidad máxima de los vientos que conforman la corriente en chorro o jet de Júpiter. Tras ellas, apareció una estela de turbulentas nubes rojizas que circundaron el planeta gigante como un nuevo cinturón.


"Las imágenes infrarrojas muestran el intenso brillo de las tormentas al esparcirse a contracorriente del jet", explica Noemí Pinilla-Alonso, operadora del TNG. Según la astrónoma, los datos obtenidos desde La Palma ayudaron a determinar la altura y extensión de este raro fenómeno meteorológico.

"Por fortuna, capturamos el inicio de la tormenta con el Hubble y vimos cómo crecía rápidamente desde unos 400 kilómetros hasta más de 2.000 en menos de 24 horas", explica Agustín Sánchez-Lavega, coordinador de la investigación y profesor de la Universidad del País Vasco.

A pesar de la enorme cantidad de energía depositada y de los remolinos generados por las tormentas durante 45 días, la corriente en chorro permaneció prácticamente inmutable. Los modelos de ordenador que simularon la evolución del fenómeno sugieren que dicha corriente se extiende por la atmósfera profunda de Júpiter, es decir, a más de 100 kilómetros por debajo de las nubes visibles y adonde no llega la radiación del Sol. Según Sánchez-Lavega, "todo apunta a que la fuente de energía interna de Júpiter juega un papel importante en la generación de jets".

Al comparar este fenómeno con dos casos anteriores, acaecidos en 1975 y 1990, surgen "sorprendentes similitudes y coincidencias aún sin explicar", indica Sánchez-Lavega. Las tres erupciones han tenido lugar con una frecuencia de unos 15 a 17 años, un período que no tiene relación alguna con los ciclos naturales de Júpiter. Además, surgieron justo en el pico del jet, donde la velocidad es máxima, y las tormentas siempre han sido dos, ni una más ni una menos. "Si en el futuro somos capaces de resolver este rompecabezas, probablemente llegaremos a comprender los misterios que se encierran bajo las nubes de Júpiter", vaticina el astrofísico.

El gigante gaseoso Júpiter, que tiene diez veces el tamaño de la Tierra y cuyo día dura apenas diez horas, posee una atmósfera en un estado permanente de agitación. Un sistema alternante de corrientes en chorro o jets distribuye sus nubes en franjas paralelas al ecuador, un fenómeno de naturaleza aún desconocida. En este sentido, Júpiter representa un laboratorio natural donde los científicos pueden estudiar la naturaleza de las tormentas y así comprender mejor el clima de la Tierra, un planeta donde también abundan los fenómenos meteorológicos violentos.

El equipo de investigadores llevó a cabo un amplio seguimiento de las tormentas, tanto en tierra como desde el espacio. Por un lado, utilizó el Telescopio Espacial Hubble y, por otro, el telescopio IRTF de la NASA en Hawaii y el TNG en la isla canaria de La Palma, además del apoyo de toda una batería de telescopios más pequeños ubicados en el hemisferio sur de la Tierra. En la investigación participaron también científicos del Jet Propulsion Laboratory (Estados Unidos) y de las Universidades de Oxford y Berkeley, entre otras. El equipo de astrónomos del TNG estuvo integrado por Noemí Pinilla Alonso, Vania Lorenzi y Antonio Magazzù.

IAC.es