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miércoles, 16 de enero de 2008

La Paradoja de Fermi, ¿dónde están las civilizaciones extraterrestres? Print Friendly and PDF

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Cincuenta años después de que el físico italiano Enrico Fermi planteara su famosa Paradoja, la Humanidad sigue preguntándose: ¿dónde están ellos?, ¿por qué no tenemos pruebas irrefutables de la visita o existencia de civilizaciones extraterrestres? Quien desee una respuesta a esta incógnita, se encontrará con una sorpresa: existen decenas de ellas entre las que elegir.

Stephen Webb, un físico que trabaja en la británica Open University, lleva años investigando y reuniendo las diversas “soluciones” aplicables a la Paradoja de Fermi. En su reciente libro, “Where is Everybody?”, llega a una desalentadora conclusión: el problema sigue siendo tan intangible, tan huidizo debido a nuestros pobres conocimientos, que aún somos incapaces de determinar cuál de ellas es la verdadera -si es que realmente alguna lo es-.
Pero no nos desanimemos. Quizá sea usted una mente inquieta capaz de proporcionar una solución original y, por qué no, definitiva a la Paradoja. Sin embargo, si prefiere tomárselo con calma y averiguar primero lo que otros han dicho antes al respecto, siga leyendo y descubrirá algunas de las conclusiones más interesantes a las que han llegado expertos y estudiosos del tema.

Stephen Webb, en su profundo trabajo de recopilación, ha organizado las posibles soluciones a la Paradoja de Fermi en tres grandes grupos de optimismo decreciente. El primero de ellos es el que contempla la más sencilla resolución: los extraterrestres ya están aquí o nos han visitado alguna vez.
La primera contestación que recibió Fermi estuvo precisamente en esta línea, y procedía de su buen amigo Leo Szilard, con quien compartía mesa en Los Alamos. Aunque en honor a la verdad, no parece que hablara demasiado en serio: el científico dijo, medio en broma, que los extraterrestres ya tenían un nombre: húngaros. Szilard, que había nacido en Budapest, compartía ciudad natal con sus colegas Eugene Wigner, Edward Teller, John von Neumann o Theodore von Kármán, todos ellos auténticos genios en sus respectivos campos de la Ciencia. Tan brillantes eran (Neumann fue considerado el hombre más listo del mundo) que sus colegas los llamaban a menudo “los marcianos”.

La siguiente solución aportada resultaba bastante más obvia. En el apogeo de la histeria provocada por la aparición de platillos volantes, parecía claro que éstos procedían del espacio exterior, que nos estaban visitando con frecuencia y que incluso se atrevían a entrometerse en nuestros asuntos. Si los famosos OVNIs están además tripulados por extraterrestres, la Paradoja de Fermi queda resulta de inmediato.

Suponiendo que no nos convenza demasiado el origen de los platillos volantes, aún no debemos renunciar a la existencia de civilizaciones extraterrestres (CETs). Quizá nos visitaron en un lejano pasado, y dejaron pistas sobre su presencia en nuestro planeta. Autores de dudosa fiabilidad, como Erich von Däniken, han escrito mucho sobre ello. En todo caso, dichas señales podrían encontrarse en nuestro planeta, la Luna, Marte o cualquier otro planeta del Sistema Solar.
En 1996, la NASA anunció la posible (y polémica) existencia de fósiles de vida marciana en un meteorito caído y recogido en la Antártida. Si existió vida en la historia remota del Planeta Rojo, y ésta consiguió llegar hasta aquí hace mucho tiempo, para después evolucionar, podríamos llegar a una nueva conclusión: los extraterrestres (marcianos) existen, pero somos nosotros. Algunos científicos, de hecho, insisten en que la vida terrestre procede del espacio (teoría de la panspermia). Si la “plantación” fue, además, deliberada, tendríamos otra prueba de que ahí afuera hay alguien que ya nos ha visitado, al menos una vez.

También resulta curiosa la propuesta de John Ball, que nos habla de la Tierra como un “zoológico” preparado por los extraterrestres. Civilizaciones muy avanzadas aparecerían y desaparecerían en la Galaxia, destruidas por sus enemigos o por sí mismas. Alguna de ellas podría haber deseado establecer una reserva en este planeta azul, alejada del “ruido galáctico”, donde la vida pudiera desarrollarse sin verse afectada por los dramáticos acontecimientos del exterior. Así, nuestro mundo sería sólo un ente para ser observado, ajeno a todo lo demás. Una variación del escenario del zoológico, ideada por Martyn Fogg, propone que la Tierra podría estar bajo la esfera de influencia de alguna civilización tan avanzada que, no necesitando de sus recursos, no desea que su esencia sea contaminada por influencias exteriores.
En una línea similar, pero muy “matrixiana”, Stephen Baxter sugiere que la Tierra y sus inquilinos viven en una especie de simulación de realidad virtual, que nos proporciona una impresión artificial del Universo semejante a la que tenemos cuando entramos en un planetario. Nos inculcarían así la ilusión de que estamos solos en el Universo, y nos alejarían de cualquier influencia que cambiara nuestra línea evolutiva natural.

La última solución de este grupo de propuestas nos acerca a la teología. Si creemos en su existencia y otorgamos un carácter omnipotente a Dios, es posible que, ante nuestros ojos, las civilizaciones extraterrestres más avanzadas no se distingan demasiado de este ser supremo. En este sentido, Edward Harrison propone que nuestro Universo, con sus leyes físicas y constantes particulares, habría sido creado artificialmente en un laboratorio, dentro de otro universo mayor.

El segundo grupo de soluciones a la Paradoja de Fermi sigue otorgando visos de realidad a la existencia de CETs. Pero si bien deben estar ahí fuera, todavía no se han comunicado con nosotros.
¿Cómo justificar esta falta de contacto? La forma más directa es aquella que afirma de forma categórica que las estrellas están demasiado lejos; siendo esto rigurosamente cierto, el viaje interestelar podría no ser posible, lo que evitaría que los extraterrestres vinieran a visitarnos, aunque quisieran hacerlo.
Alternativamente, y esperando que, armados con una tecnología alejada de cualquier cosa imaginada, fueran capaces de recorrer tan vastas distancias, nuestros amigos podrían estar ya en camino: simplemente, no habrían tenido tiempo de llegar hasta nosotros. Tengamos en cuenta que, a la velocidad de la luz, tardaríamos más de 4 años en llegar a la estrella más próxima a nosotros, o millones de años si nos dirigiéramos hacia otras galaxias. Quizá nuestros hermanos espaciales viajan en naves-mundo preparadas para colonizar a medida que avanzan, vehículos que han asistido al nacimiento y muerte de innumerables generaciones de individuos.
Pero incluso si la colonización de la Galaxia estuviera tan avanzada, la Tierra podría haber quedado al margen. Geoffrey Landis opina que algunas civilizaciones podrían encontrar más atractivas unas zonas que otras, en función de su propia naturaleza. Si no pudimos ofrecer algo de interés para ellos, tal vez hayamos sido ignorados. Otra posibilidad es que los propios extraterrestres consideren viajar personalmente a otros mundos un acto de desgaste biológico injustificable. Siendo muy avanzados, puede que no nos visiten ellos, sino sus máquinas, en especial aquellas capaces de auto-replicarse y extenderse exponencialmente a través del espacio (como las sondas de Bracewll-von Neumann), asimilando la materia prima que encuentren en el camino.

Tampoco hay que desdeñar las peculiaridades que distinguirían a las civilizaciones extraterrestres. Algunas de ellas podrían haber encontrado sus fuentes de energía en ámbitos distintos al espacio normal, no teniendo ninguna necesidad de desplazarse a otros mundos. O acaso hayan decidido quedarse en casa y comunicarse sólo vía radio o un sistema equivalente.

¿Por qué querrían quedarse en su mundo sin explorar? Si antes hablamos de que podríamos estar viviendo en una realidad virtual creada por ellos, lo contrario podría ser asimismo cierto. Su sofisticación tecnológica les habría hecho edificar una realidad alternativa mucho mejor y más placentera que la real.
Algunos científicos, en cambio, creen que es culpa nuestra no haber detectado CETs. Estos seres podrían haber estado intentando comunicarse con nosotros desde hace tiempo, quizá desde siempre, sin que nosotros hayamos obtenido todavía las herramientas precisas para poder oírles. Las comunicaciones podrían hacerse no sólo a través de ondas de radio, algo que ya dominamos, sino también mediante ondas gravitatorias, partículas exóticas, o sistemas que aún no hemos descubierto. ¿Y si están utilizando un medio de comunicación que sabemos cómo utilizar, pero del cual carecemos la frecuencia exacta por la que transmiten? Las actuales búsquedas SETI se desarrollan por el momento casi “a ciegas”.

Siendo más optimistas, imaginemos poseer ya las herramientas y la frecuencia de recepción. ¿Bastaría con ello? No. Deberíamos saber hacia dónde mirar y orientar bien nuestros instrumentos. Hay millones de estrellas ahí fuera y no estamos muy seguros de cuáles tienen mayores probabilidades de poseer planetas habitados. Actuamos basándonos en suposiciones más o menos científicas, esperando, por qué no, el apoyo de la suerte. Sin ella, buscar a tan escurridiza aguja en el inmenso pajar cósmico podría suponer millones de años de trabajo sin recompensa alguna.
Por fortuna, no faltan quienes creen que la señal que delatará la existencia de las CETs ha sido ya capturada por nuestros radiotelescopios. Nuestro problema sería que somos incapaces de identificar esa señal, separándola del ruido de fondo. No en vano el análisis de las señales, en investigación SETI, es tanto o más importante que su obtención. Otros prefieren pedir paciencia: a pesar de que hemos observado el cielo con detenimiento, lo hemos hecho durante relativamente poco tiempo. Peor aún, quizá prestamos atención a las señales de una determinada estrella cuando nuestros amigos alienígenas estaban “cambiándole los fusibles” a su antena de transmisión y por tanto ésta se encontraba inactiva. El éxito dependerá, probablemente, de nuestra constancia.

El auge alcanzado por la investigación SETI en nuestros días plantea otro curioso interrogante. ¿Y si todos escuchan y nadie transmite? Si descontamos nuestras señales de radio y televisión, nosotros lo hicimos brevemente hace tiempo, pero nuestro mensaje puede haber pasado totalmente desapercibido o requerir millones de años para llegar a un indeterminado punto de destino.

Existe otra desalentadora posibilidad: las CETs podrían NO querer comunicarse con otros mundos. La psicología extraterrestre se nos escapa, y no podemos esperar que cumplan con nuestro código de conducta. Quizá tienen miedo de ser descubiertos y colonizados por otras razas más a la vanguardia técnicamente, o puede que ya sean tan avanzados que no encuentren interés alguno en entablar relaciones con seres claramente inferiores.

Cambiando de registro, y desde un punto de vista científico, es posible que algunas civilizaciones empleen unas matemáticas demasiado distintas a las nuestras. Su concepto de la Ciencia y su descripción de la naturaleza serían tan diferentes que no sabemos si seríamos capaces de entendernos. Podrían estar transmitiéndonos señales en las que no sabríamos reconocer la artificialidad que los delatara. Esperemos que existan civilizaciones más semejantes a nosotros, o al menos, deseosas de ser comprendidas al más bajo nivel posible.

Otros autores denuncian nuestra relativa falta de conocimientos. Somos una especie joven, cuya ciencia apenas lleva acelerando progresivamente unos cientos de años. Todavía no hemos sido capaces de desarrollar una teoría del todo, que englobe gravitación, electromagnetismo, sistemas cuánticos... No podemos declarar saberlo todo sobre el Universo, ni sobre los fenómenos que en él se desarrollan. Podríamos especular aquí sobre universos paralelos, otras dimensiones..., lugares en los que no sabemos buscar y que podrían estar habitados por seres reales pero inalcanzables desde nuestro punto de vista.

Contemplando nuestros propios problemas como especie inteligente, tal vez debamos plantearnos si es posible convertirse en civilización avanzada sin autodestruirse en el proceso. Existirían muchas CETs tan avanzadas como la nuestra, pero también tan imposibilitadas como nosotros de viajar o comunicarse de forma apropiada. Ninguna de ellas alcanzaría ese umbral mágico, porque todas acabarían desapareciendo, destruidas por su propio potencial o sus defectos. Como ejemplo, consideremos el crecimiento exponencial en la capacidad de nuestras máquinas y ordenadores. Vernor Vinge considera que hacia 2030 nuestras computadoras habrán alcanzado un estado de inteligencia sobrehumana. En poco tiempo podrían tomar el control y provocar la desaparición del Hombre. Teniendo en cuenta que la computación es un requisito para mirar hacia las estrellas con ambición, este desastre podría estar ocurriendo ahora mismo en todo el Universo. Pero aún deberíamos preguntarnos: ¿dónde están esas súper-inteligencias mecánicas?

Otras civilizaciones jamás desarrollarán ordenadores que las destruyan. Su entorno (subterráneo, por ejemplo) podría no haber propiciado el desarrollo de las matemáticas o la astronomía. No sabrán ni se preguntarán nunca si existen otros seres vivos en el espacio.

Para cerrar este grupo de posibles respuestas a la Paradoja de Fermi, conviene mencionar la propuesta de Michael Hart, que concede que existen muchas CETs, pero ninguna en nuestro horizonte visible. Dada la velocidad finita de la luz, si el Universo, por su parte, fuera infinito, sólo podríamos tener acceso a una parte de él. Aunque estuviera lleno de vida, lo que estuviera demasiado lejos estaría siempre fuera de nuestro alcance.

El tercer y último grupo de soluciones a la Paradoja es el que contiene una visión más radical de nuestra singularidad. Seríamos únicos, y estaríamos solos, porque los extraterrestres no existen.

Fermi pensaba en las civilizaciones inteligentes, no en la simple vida más o menos evolucionada. Nosotros creemos serlo, pero quizá no sea tan fácil que otras aparezcan en el Universo. Si examinamos el encadenamiento de circunstancias que se han confabulado para que una especie de homínidos, en varias ocasiones cercana a la extinción (como muchos de sus congéneres de otras especies), haya alcanzado esta posición en la que nos encontramos, es lícito preguntarse si dicho proceso puede repetirse muchas otras veces. Escalas evolutivas, factores climáticos, materias primas, y tantos otros factores han sido como una carrera de obstáculos para el Hombre. Muchas cosas podrían haber sido un poco diferentes, y no estaríamos aquí para plantearnos esta duda existencial. ¿Nos ha tocado la lotería y somos los únicos seres que tratan de obtener la súper-inteligencia?

Suponiendo que este proceso de desarrollo que convierte a animales en seres muy listos sea mucho más factible de lo que pensamos, aún deberemos reconocer que la vida tardó mucho en aparecer desde el nacimiento del Universo, y que la nuestra bien podría ser la única civilización que ha tenido tiempo de alcanzar este grado de desarrollo. Las probabilidades dependen, como se ha dicho, de muchos factores. Por ejemplo, consideramos que la inteligencia necesita de un planeta apto para florecer. Algunas estimaciones nos hablan de un Universo muy grande, pero el número de sistemas planetarios (que se crean a partir de materiales previamente producidos por estrellas extinguidas) podría no serlo tanto, así que las oportunidades para la vida serían asimismo escasas (y menores aún para la inteligencia). Sobre todo si los únicos planetas adecuados deben ser rocosos, como la Tierra.

De forma similar, la vida tal y como la conocemos precisa de algunos elementos químicos muy concretos, algunos de los cuales son el producto de las reacciones nucleares de estrellas viejas. Si la vida ha tenido que esperar para reunir sus ingredientes, nosotros podríamos ser los primeros en gozar de este nivel de evolución.

Hay más limitaciones a la existencia de vida en un sistema planetario. La zona habitable es relativamente estrecha, y depende del tipo de estrella y de la distancia a su superficie. La clave se encuentra en mantener el agua en estado líquido, el elemento más esencial para la vida. En el Sistema Solar, la zona habitable se reduce a una franja que va aproximadamente desde la órbita de Venus a la de Marte, siendo la mejor región aquella donde se encuentra la Tierra. En otras estrellas, las zonas habitables no siempre estarán ocupadas por planetas adecuados. Y cuando lo estén, la variabilidad (variación en el brillo) de la estrella podría desplazar periódicamente dicha zona habitable a muchos millones de kilómetros de distancia, exterminando cualquier ser vivo que quedara atrás.

En nuestro Sistema Solar, Júpiter cumple una función muy importante. Su enorme atracción gravitatoria elimina escombros, como asteroides y cometas, que de otra forma podrían caer más frecuentemente contra la Tierra, produciendo extinciones masivas y retrasando el reloj del desarrollo biológico. Si otras estrellas no poseen planetas similares a Júpiter, podría ser muy difícil que la vida prosperara durante el tiempo suficiente. Eso no quiere decir que la caída de objetos contra un planeta vivo no sea necesaria, ya que éstos pueden proporcionar los impulsos evolutivos que permitan hacer un gran salto adelante. La historia de la Tierra está repleta de ejemplos de este tipo. Necesitábamos un nivel de impactos concreto, y esto también lo consiguió Júpiter, gracias a su influencia sobre el cinturón de asteroides.
Además de la variabilidad lumínica (energética) de muchas estrellas, hay otros peligros a considerar. Una supernova cercana (la explosión de una estrella vieja y muy masiva) o los famosos estallidos cósmicos de rayos gamma pueden barrer la faz de un planeta y esterilizarlo. La vida no puede prosperar ante estos dramáticos acontecimientos. En el propio planeta, acechan los impactos, las eras glaciares, las grandes erupciones volcánicas que envenenan el aire y causan cambios climáticos, etc. La Tierra ha sufrido estos percances y ha experimentado extinciones masivas que pueden volver a repetirse, acabando esta vez con nosotros.

Aspectos más sutiles de la constitución de nuestro planeta, pero muy importantes, han influido en el éxito de la vida terrestre hasta ahora. La Tierra posee un sistema tectónico de placas que transforma los continentes y renueva la superficie. Su núcleo interior está activo y provoca la aparición de un campo magnético que nos ha protegido de las radiaciones y partículas más letales procedentes del Sol. Sin este escudo, como el de la capa del ozono, la vida no habría podido desarrollarse al aire libre y evolucionar.

Incluso la Luna ha jugado un papel esencial en nuestra supervivencia. El sistema Tierra-Luna, casi un planeta doble, está íntimamente relacionado. Nuestro satélite no sólo provoca las mareas, también influye en la inclinación del eje de la Tierra, que a su vez es la responsable de la existencia de estaciones, un motor biológico inigualable. Hemos sido afortunados de tener a la Luna, y su origen no pudo ser más casual: un planeta parecido a Marte chocó contra la Tierra en el pasado más lejano, produciendo suficientes escombros para su formación.

Los científicos no sólo se preocupan de los acontecimientos que dieron lugar a una especie inteligente. La propia génesis de la vida es una incógnita que nos dificulta valorar cuán abundante puede ser en el Universo. Los pesimistas opinarán que, de nuevo, su aparición es una carambola cósmica de difícil repetición.
Suponiendo que la vida apareciera de forma sencilla, no es fácil explicar qué hizo que las células procariotas (como las bacterias) evolucionaran hacia las eucariotas (que componen a plantas y animales). Sin sistemas multicelulares no hay complejidad, y sin ella no se puede avanzar hacia la inteligencia.

Concediendo que este salto evolutivo es posible (ya ocurrió en nuestro planeta), aún estaremos lejos de obtener seres capaces de construir herramientas. El Hombre lo consiguió “pronto”, pero sólo porque sus antecesores eran primates que vivían en los árboles, y que por tanto poseían extremidades (manos y pies) adaptados a este entorno. Un día, algo (un cambio climático, por ejemplo) les hizo bajar de los árboles y empezar a moverse a través de la sabana africana, donde se convirtieron en bípedos para así poder atisbar por encima de la vegetación en busca de enemigos y presas. Liberadas sus manos, aprendieron a transportar con ellas alimentos, a cuidar de sus hijos y a construir herramientas. Un proceso que proporcionó mejores medios para cazar, para cambiar su alimentación y para desarrollar su cerebro. Ahora construimos automóviles, armas de destrucción masiva y radiotelescopios para escuchar a los extraterrestres. ¿Han seguido estos últimos una ruta equivalente?
Si tenemos presente que hasta hace unas decenas de miles de años aún compartíamos escenario con otras especies de homínidos, como los neandertales, nos daremos cuenta de que nuestro alzamiento hasta una posición preponderante no era en absoluto inevitable. Los hombres de neandertal también tenían herramientas, eran listos y cazaban, pero se extinguieron. Los extraterrestres pueden haberse extinguido antes de ser conscientes de su presencia en el Universo.

Nuestra propia inteligencia es un parámetro cuestionable, ya que depende de nuestro enorme bagaje cultural, producto de incontables generaciones. Si lleváramos a la escuela de nuestros hijos a un joven Homo sapiens de hace 30.000 años, probablemente acabaría siendo tan listo como ellos y yendo a la universidad. Si uno de nuestros retoños viajara en el tiempo hasta una cueva de los hombres primitivos, y creciera entre ellos, sin duda no sería mucho mejor que sus nuevos amigos. Nuestro cuerpo y cerebro realizaron su último salto evolutivo importante hace todo este tiempo, y son sólo la sociedad y la cultura que nos inculcan lo que nos diferencia de los hombres de Cromañón. Alcanzar nuestro nivel de inteligencia no ha sido pues sencillo. Han sido precisas muchas generaciones de pensadores e inventores. Otorgando a nuestro gran invento, el lenguaje (y con él la escritura y la transmisión de conocimientos), un papel central en el desarrollo de nuestra inteligencia, comprenderemos que, sin este ingrediente, una civilización extraterrestre podría no aparecer jamás. Seres conscientes de su existencia, pero sin lenguaje, no podrían compartir conocimientos y experiencias más allá de los más elementales. Así es imposible esperar una revolución científica y la creación de una tecnología que permita intentar un contacto.

Son tantos los obstáculos en el camino hacia el desarrollo de la ciencia, el único mecanismo que conocemos para convertirnos en una civilización avanzada, que no es extraño que haya tanta gente que opine que somos los únicos seres inteligentes en el Universo. Stephen Webb finaliza su enciclopédica búsqueda de respuestas aportando su propia visión del problema: la Paradoja de Fermi sigue retándonos debido a nuestra ignorancia. A pesar de los avances producidos, seguimos sin conocer muchos detalles fundamentales que harían rechazar algunas de las soluciones presentadas aquí, y que crearían otras nuevas más próximas a la realidad.

Lo único claro por el momento es que hemos sido incapaces de probar, sin ningún género de dudas, que existen las CETs. Con la información de la cual disponemos en estos instantes, bien podríamos ser la única civilización inteligente, al menos en la Galaxia. Hasta que un día se produzca el primer y verdadero contacto, y todas nuestras especulaciones ya no sirvan para nada. La Paradoja habrá dejado de existir.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Las esferas de Klerksdorp Print Friendly and PDF

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Aquí tenéis otro de los Ooparts, las esferas de Klerksdorp.

Fueron descubiertas por varios mineros sudafricanos en la localidad de Ottosdal(Sudáfrica). Fueron encontradas entre pyrophyllite, un tipo de material que es muy blando y esta formado por sedimentos de mas de 2.8 millones de años.

Roelf Marx, director del Museo de Klerksdorp(Sudáfrica), donde se encuentran guardadas algunas de estas esferas, dice: "los objetos parecen artificiales, pero el estrato de roca donde fueron encontradas corresponde a una era en la que no existía forma de vida inteligente. Jamas he visto nada semejante".

El tamaño de estas esferas oscila entre los 3 y los 8 centímetros de diámetro, alojando algunas de ellas en su interior un material esponjoso que se desvanece con enorme facilidad al seccionarlas y quedar en contacto con el aire. Su exterior está formado por una aleación de acero y níquel de gran dureza, llamando poderosamente la atención unas finas líneas o surcos que rodean las esferas dividiendo en dos partes iguales a las mismas.

Estas piedras pueden dividirse en dos tipos, las primeras son de un metal solido azulado con manchas blancas y las segundas son huecas y repletas de un material esponjoso blanco.

Por otro lado, A. Bissehoff, profesor de geología de la Universidad de Potchefstroom declaró que: "las esferas eran de un aglomerado de limonita, un tipo de material férrico". La hipótesis de Bissehoff no es admitida por la comunidad internacional pues la limonita es un metal relativamente blando y admitiría el rayado mediante el acero, cosa que no es posible pues las esferas son muchísimo mas resistentes, además de que los aglomerados de limonita aparecen en grupos y nunca aislados ni tan perfectamente esféricos.

Por cierto, la segunda imagen de la fotocomposición de arriba, ¿no os recuerda a Mimas, una de las lunas de Saturno (foto de la izquierda)? ¿Serán las esferas algún tipo de mapa astrológico? Habrá que esperar mucho tiempo para saberlo. Quien sabe. Quizás no lo sepamos nunca. O quizás estemos más cerca de saberlo que nuna hayamos podido estar.

Lo que está claro es que en su elaboración no han intervenido ni la mano del hombre ni el paso del tiempo o la naturaleza.

martes, 6 de noviembre de 2007

Periódico ruso dice que existen vestigios humanos en la Luna y que EEUU oculta la verdad Print Friendly and PDF

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Según reveló el periódico ruso “Komsomolskaya Pravda”, en el Club Nacional de la Prensa en Washington se celebró el día 30 una conferencia, convocada por Ken Johnston, director de la Sección de Conservación de Fotos del Laboratorio de la NASA sobre la Luna despedido repentinamente el 23 de octubre, y el ex asesor de la NASA Richard Hoagland; ambos habían participado en el proyecto “Apolo” y el último presidió la transmisión del alunizaje de Apolo por la televisión en vivo y en directo.

Johnston confirmó lo siguiente: En los años 70 del siglo pasado, astronautas norteamericanos vieron y registraron con cámaras fotográficas “vestigios de construcciones humanas de antigüedad remota” en la Luna y fotografiaron algunos vestigios tecnológicos. Al traer las fotos a la Tierra, las entregaron a Johnston, responsable de la conservación de fotos; dirigentes de la NASA le ordenaron destruirlas y, sin embargo, esas fotos fueron secretamente conservadas por él. Casi 40 años después, Johnston decidió publicar estas fotos que estremecerían al mundo. Al mismo tiempo, acusó a la NASA de falsificar, pues todas las fotos oficialmente dadas a conocer pasaron por un tratamiento especial y, en particular, las fotos del alunizaje fueron modificadas.

Hoagland dijo: Los astronautas también trajeron de regreso algunos productos artificiales, cuyas tecnologías ya han sido utilizadas por Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón. Estos países están llevando a cabo una nueva rueda de contienda por la Luna. Que yo sepa, los norteamericanos trajeron de regreso a la Tierra un secreto sorprendente descubierto durante la permanencia de los astronautas en la Luna y mantuvieron en confidencialidad este secreto durante muchos años. “La nueva rueda de contienda tendrá un desenlace y, a diferencia de la competencia política con Rusia hace 50 años, este desenlace decidirá el destino de todos y cada uno de los seres humanos de la Tierra.”

Estas dos personas acabaron definitivamente la situación tranquila, pues si se cree en lo que ellas han dicho, la historia escrita por la NASA está llena de mentiras. No obstante, la NASA sí realmente tiene derecho a no dar a conocer las informaciones científicas, tecnológicas y relacionadas con la humanidad y está libre de la vigilancia del Congreso, lo que constituye una protección facilitada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Hoagland señaló claramente que además de la verdad encubierta sobre la Luna, también fue ocultado el hecho de que la nave no tripulada “Pirata” de 1976 descubriera microbios en la superficie de Marte.

Debido a que recibió muy tarde la noticia, el mencionado periódico no informó con mayores detalles sobre las pruebas concretas, pero las dos fotos publicadas pueden comprobar algunas cosas.

Según otra información, Edwin E. Aldrin, uno de los pilotos de “Apolo XI”, dijo hace poco que había visto OVNI en la Luna. Y, no hace mucho, desaparecieron las maletas 698, 699 y 700 en que se conservaban los registros del alunizaje de “Apolo XI” de 1969. También hay una versión en el sentido de que esta decisión norteamericana de “dar a conocer” tiene algo que ver con el satélite “Chang´E I” lanzado el 24 de octubre por China.

lunes, 4 de junio de 2007

Las lineas de Nazca Print Friendly and PDF

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Las Líneas de Nazca son una serie de marcas trazadas en el suelo, cuya anchura oscila entre los 40 y los 110 centímetros. Las líneas tienen una longitud variable, pero algunas llegan a alcanzar los 275 metros de largo. Se encuentran en las Pampas de Jumana, en Nazca(Perú). Estas líneas están trazadas en la superficie desértica de la región en casi 50 kilómetros de longitud y 15 de ancho, en una superficie que se extiende por 520 kilómetros cuadrados. En 1990, la UNESCO declaró las Líneas y Geoglifos de Nazca y de Pampas de Jumana Patrimonio de la Humanidad.

La primera referencia a dichas figuras pertenece al conquistador Cieza de León en 1547. Pero fue Paul Kosok el que descubrió las Líneas de Nazca en 1939. El científico estadounidense llegó atraído por los misteriosos geoglifos en 1927 y limpió los trazos viendo que formaban un conjunto de figuras geométricas. Más tarde, trazando los caminos que formaban las líneas sobre el papel, veía como algunas figuras dibujaban formas de animales y plantas. La discípula de Kosok, la matemática alemana María Reiche, fue quien intentó descifrar el significado de esas líneas.

Estas obras de arte fueron realizadas entre los años 200 a.C. y 600 d.C. por los habitantes de la región de la cultura Nazca y Paracas. Los dibujos creados por esta cultura sólo son apreciables desde el aire a una altitud de 1500 pies. Cuando se hicieron no se conocía ningún medio para subir hasta esa altura, por eso siempre ha sido un misterio saber cómo pudieron hacer sus creadores esos dibujos tan perfectos. María Reiche creía que antes de plasmar su dibujo en la tierra, tendrían que haber hecho dibujos a menor escala. Ella cree que para guiarse en el trazado de las líneas, tuvieron que guiarse por estrellas y constelaciones, lo que implicaba un profundo conocimiento de astronomía.

Se han identificado más de treinta geoglifos. Las figuras representan animales de todo tipo, desde aves, hasta animales marinos y plantas. La profundidad de las líneas nunca excede 30 centímetros y algunas son simples rasguños en la superficie. Entre los geoglifos de mayor tamaño están un pájaro de casi 300 m, un lagarto de 180 m, un pelícano de 135 m, un cóndor de 135 m, un mono de 135 m y una araña de 42 metros. Casi la mitad de las figuras están constituidas por espirales y diseños concéntricos de varios tamaños.

Las líneas, una vez pierdes su perspectiva aérea, se convierten en unas pequeñas hendiduras en el suelo negruzco. Ha sido una suerte el que estas líneas se conserven expuestas a la intemperie. Y es que el clima seco, está en una de las zonas más secas del planeta, y sin apenas precipitaciones ha ayudado a conservar los dibujos. El suelo rico en minerales, forma una costra negruzca que contrasta con el color amarillento del subsuelo. Además, la zona contiene gran cantidad de yeso que ayuda a mantener la zona sin muchas variaciones erosivas.

Pero ¿qué significado tenían estas líneas?

Hipótesis 1: Las líneas eran usadas por los antiguos astrónomos del lugar como un calendario. Esta hipótesis partió del propio Kosok y, sobre todo, de María Reiche. Las líneas marcan puntos que guardan relación con el solsticio y el equinoccio, y debieron servir de instrumento de medida para establecer un calendario solar.

Hipótesis 2: Reindel e Isla, dos arqueólogos, tras cinco años trabajando en la zona, sostiene que estas figuras formaban parte de algún tipo de culto para la invocación del agua. Las dificultades para conseguir agua en la región hicieron de este bien algo muy apreciado por los Nazca y los Paracas.

Hipótesis 3: Es la que menos se sostiene, pero es una de las preferidas por los amantes de lo paranormal. Defendida por von Daniken, esta hipótesis trata de explicar las líneas como unas señales dispuestas para el aterrizaje de naves extraterrestres. Esta hipótesis se basa en ciertas figuras que no tienen nada que ver con la temática general de animales, plantas y espirales.Entre ellas hay una de un hombre con una especie de casco que se asemejaría a un astronauta moderno. En la época en que fueron realizadas las líneas, se desconocían los astronautas. Esta falta de explicación ha jaleado a esta heterodoxa teoría. El cenit de estas teorías llega en el momento en el que algunos autores plantean que las líneas fueron trazadas por extraterrestres… Esto explicaría que sólo se puedan apreciar como un todo desde cierta altura. Esta hipótesis la mencionamos porque existe, pero no le damos ningún crédito, siendo las dos primeras las únicas con alguna validez científica, posiblemente más la segunda.

lunes, 19 de febrero de 2007

Espiando las telecomunicaciones alienígenas Print Friendly and PDF

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Unos astrónomos han propuesto un método mejorado para buscar señales de vida inteligente en el cosmos. Valiéndose de los instrumentos adecuados, como uno que está siendo construido ahora en Australia, podrán captar eventuales transmisiones "privadas" de otras civilizaciones, sin tener que depender de que nos envíen mensajes intencionados.

El LFD (Low Frequency Demonstrator) del radioobservatorio MWA (Mileura Wide-Field Array) es un instrumento capaz, en teoría, de detectar cualquier civilización de nivel tecnológico comparable al de la Tierra, ubicada en un planeta en órbita a alguna de las mil estrellas más próximas al Sol.
"Pronto, podremos "espiar" eventuales señales de civilizaciones galácticas", afirma Avi Loeb, del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano. "Ésta es la primera vez en la historia que los humanos seremos verdaderamente capaces de localizar una civilización como la nuestra en las estrellas".

Según los responsables de este nuevo enfoque de las investigaciones SETI (siglas en inglés de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), los anteriores programas no tenían apenas posibilidades de detectar alguna civilización parecida a la Tierra en grado de desarrollo. Las búsquedas a menudo se centraban sólo en tratar de detectar señales potentes enviadas deliberadamente a través del espacio, como si se tratase de faros marítimos para observadores lejanos. Tales faros interestelares pueden no existir. Además, muchos proyectos SETI de ondas de radio examinaron frecuencias por encima de 1 gigahercio con el fin de evitar interferencias con señales procedentes de la Tierra o de fuentes cósmicas naturales.

En vez de tratar de captar emisiones deliberadas, Loeb y su colega Matias Zaldarriaga (CfA) sugieren buscar "fugas" accidentales de emisiones locales de una civilización alienígena. Subrayan que el LFD, diseñado para estudiar frecuencias de entre 80 y 300 megahercios, sintonizará las mismas frecuencias usadas por las tecnologías terrestres. En nuestro mundo, los radares militares son las fuentes emisoras más potentes, seguidas por la televisión y la radio en onda FM. Si fuentes emisoras similares existen en otros planetas, dispositivos como el LFD podrían detectarlas.

"El LFD es un instrumento científico destinado a estudiar el universo más distante y primitivo", matiza Zaldarriaga. "Pero aprovechando sus observaciones normales, los investigadores SETI podrían usarlo para buscar civilizaciones alienígenas".
El LFD es un radiotelescopio diseñado para detectar y caracterizar emisiones de 21 centímetros con fuerte corrimiento hacia el "rojo", procedentes de las moléculas de hidrógeno del universo arcaico. Su principal objetivo científico es crear un mapa tridimensional de las "burbujas" ionizadas que se formaron cuando los primeros cuásares y galaxias inundaron el espacio con luz ultravioleta hace miles de millones de años.

jueves, 15 de febrero de 2007

¡Houston, tenemos un problema!: Las imagenes perdidas de la Luna Print Friendly and PDF

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Dicen las crónicas que eran las 3:18 de la tarde en Houston, las 4:18 en Nueva York donde el impacto de la noticia hizo que se detuviera un partido de béisbol en el "Yankee Stadium" y sesenta mil almas se pusieran de pie entonando alegremente "The Star Spangled Banner" -el himno norteamericano-.

Eran las 7:18 de la mañana (del 21 de Julio) en la Estación de seguimiento de HoneySuckle Creek, en Australia, donde un equipo de cien personas estuvo siguiendo el acontecimiento con sus circuitos radiofónicos. Pero la fecha que quedará en los libros de historia será el 20 de Julio de 1969, pues es el día que señalaban los calendarios de Estados Unidos, la nación que llevó a cabo el sueño imposible, con mucho de su dinero y un poco de su sangre. Estados Unidos había vencido finalmente en la frenética carrera espacial hacia la Luna, ¿o tal vez no?...

37 años después de aquella histórica gesta, los antiguos empleados de la australiana base de Honeysuckle Creek denuncian que tal vez las imágenes originales de televisión -mucho más definidas y claras que las que todos hemos conocido hasta ahora- de aquel evento histórico se han perdido misteriosamente para siempre.

Esta es la crónica de unos hechos que parecen reavivar la llamada teoría "apoloescéptica", una teoría que apoyan quienes opinan que el Hombre nunca pisó la Luna realmente, y de que se tratan de ocultar significativas evidencias que lo demuestran.

También hemos de advertir que el comienzo de la polémica acerca de las grabaciones originales perdidas de la Luna se remonta a mediados del pasado año 2005, aunque sorprendentemente no ha trascendido nada de esto a los grandes medios de comunicación hasta hace tan sólo unos días, copando sorprendentemente minutos en franjas de máxima audiencia en radio y televisión. Durante estos últimos meses la noticia era comentada en foros y círculos no oficiales, lo que llevaba a pensar que podría ser una de tantas noticias falsas o sin contrastar que deambulan últimamente por la red internet.

El comienzo: la historia de la estación de Honeysuckle Creek

La estación de seguimiento de Honeysuckle Creek, situada en Canberra, Australia, fue parte de la red de vuelos espaciales tripulados (Manned Space Flight Network) en el periodo comprendido entre 1967 y 1974. Posteriormente fue asignada a la red de espacio profundo (Deep Space Network) de la NASA entre los años 1974 y 1981.

Recordemos que durante los vuelos tripulados "Apollo" la red estaba compuesta de una serie de antenas de seguimiento que se repartían a lo largo del planeta de manera equidistante (Honeysuckle Creek en Australia, Goldstone en California (Estados Unidos) y en Fresnedillas (Madrid), de tal forma que cuando una estación perdía el contacto con la nave espacial debido a la rotación de la Tierra, la siguiente estación situada en otro punto del planeta tomaría el relevo. Esto garantizaba al menos a cada estación unas 8 horas de seguimiento.
Así, si la estación situada en Australia perdía el contacto, ésta pasaría el relevo a Goldstone y posteriormente a Fresnedillas, garantizando así 24 horas de seguimiento sin interrupciones ni pérdidas de la señal.

En la página web http://www.honeysucklecreek.net/ podemos encontrar una extensa información sobre las actividades espaciales que cubrió aquella estación, hoy día ya demolida tras el cese de sus actividades en 1981, y cuya antena principal fue trasladada a las instalaciones de Canberra, donde aún permanece activa la red de comunicaciones de espacio profundo de la NASA. Se trata pues de una página cuyo propósito es mantener vivo en el recuerdo su aportación a la historia en aquellos gloriosos días y también como homenaje a sus antiguos empleados.

También y todo hay que decirlo, es un intento por evitar que no quedase en el olvido el protagonismo que tuvo esta estación de seguimiento, menospreciado según podemos leer en la citada web, a raíz del estreno en el año 2000 de la película "The Dish" donde se relata la historia que desempeñó el radiotelescopio de Parkes -también situado en Australia y que aún permanece en activo- desvirtuando por completo la historia real, ya que fue la estación de Honeysuckle Creek la que recibió las primeras imágenes de Neil Armstrong caminando sobre la superficie de la Luna.

Precisamente es en este sitio web donde surgen las primeras informaciones acerca de las extraviadas grabaciones originales, donde se indica que fue allá por el año 2003 cuando John Saxon, supervisor de operaciones en la citada estación durante las misiones Apollo- rescató unas antiguas fotografías que mostraban a Neil Armstrong sobre la superficie de la Luna a través de los monitores de Honeysuckle Creek y donde sorprendentemente la calidad y nitidez era superior a las imágenes que todos conocemos y se difundieron en directo a través de televisión.

Una filmación en formato "Super-8"

Así a mediados del pasado año 2005 Ed von Renouard -antiguo técnico de video encargado de operar la consola de televisión que recibía las señales procedentes de la Luna- dio a conocer una filmación de 3 minutos y 20 segundos de duración en formato Super-8 que él mismo obtuvo con la intención de conservar un recuerdo personal de aquellos señalados días. En ellas y sorprendentemente podemos contemplar a Neil Armstrong descender por la escalerilla del módulo lunar y al igual que se podía observar en las fotografías rescatadas un par de años antes, las imágenes eran mucho más nítidas y claras.

Pero, ¿cómo es posible todo esto?, ¿cual es la razón por la que en las imágenes que todos conocemos del paseo lunar, Neil Armstrong y Buzz Aldrin aparecen de manera casi fantasmagórica y poco definida?



La respuesta no es sencilla, ya que atiende principalmente a cuestiones puramente técnicas, las cuales se desgranan completamente en un documento que publicó recientemente John M. Sarkissian -en la actualidad científico de operaciones del radiotelescopio CSIRO situado en Parkes, Australia- el pasado 21 de Mayo de 2006.

En dicho documento titulado "La búsqueda de las cintas SSTV del Apollo 11" ("The Search for the Apollo 11 SSTV Tapes"), Sarkissian describe que las señales procedentes de la Luna eran transmitidas por la cámara del módulo lunar en un formato de alta calidad denominado Slow-Scan TV (SSTV), televisión de barrido lento. Dichas señales eran posteriormente procesadas y convertidas a un formato estándar y compatible con las señales de televisión doméstica destinadas para su difusión al público en general.

Dichas señales al ser procesadas a un sistema de televisión doméstico perdían por tanto información, lo que se traducía en una reducción de la calidad y de definición de la imagen, pero que era suficientemente aceptable para los sistemas de televisión existentes en aquella época.

Lógicamente con el paso de los años y tras casi cuatro décadas de imparable desarrollo técnico en el ámbito de la televisión doméstica (con la aparición de nuevos formatos que ya posibilitan la televisión en alta definición, pantallas LCD, DVD, etc...) es lógico pensar que ya era hora de que aquellas históricas imágenes se mostrasen en todo su esplendor, con su alta definición que mantenían originalmente.

Pero ¿dónde están las cintas originales?

Y es llegados a este punto donde surge la polémica. Se sabe que las imágenes originales recibidas por las estaciones de seguimiento se registraban en cinta magnética, también incluían otros datos adicionales de ingeniería y telemetría relativos al estado de salud de los astronautas por ejemplo o del estado de los circuitos electrónicos y navegación de la nave espacial.

Posteriormente dichas cintas originales eran remitidas al centro espacial Goddard (GSFC Goddard Space Flight Center). Así en 1970 las cintas fueron trasladadas al Archivo Nacional de los Estados Unidos (US National Archive) para posteriormente en 1984 ser de nuevo depositadas en el centro espacial Goddard para su almacenaje con carácter definitivo.

En la actualidad y por sorprendente que pueda parecer, dichas cintas originales, el documento original de aquella histórica hazaña, se encuentran en paradero desconocido. Y es aquí cuando la noticia ha saltado de la noche a la mañana por los medios de comunicación de todo el planeta, desatando de nuevo el escándalo (en una agencia como la NASA que en los últimos tiempos está siendo sometida a grandes presiones y gravemente cuestionada a raíz del desastre del transbordador espacial "Columbia" y los continuos y reiterados retrasos en la construcción de la estación espacial internacional ISS).

De hecho hasta la fecha tan sólo 2 de las más de 700 cajas con cintas magnéticas originales han podido ser recuperadas, el resto permanecen totalmente perdidas. Además para añadir más inquietud si cabe al delicado asunto de las "desaparecidas cintas", da la casualidad que el único centro en el mundo con capacidad para "decodificar" de nuevo aquellas antiguas imágenes tiene programado su cierre definitivo el próximo mes de Octubre de 2006. Se trata del DEL (Data Evaluation Lab) situado igualmente en el centro espacial Goddard, el único centro capaz de reproducir dichas cintas.

En el documento publicado por John M. Sarkissian se recoge un escrito de John Saxon, con fecha de 28 de Junio de 2004, en el que se denuncia que ya venían reclamando a NASA las cintas originales desde Enero de 2004 para su posterior digitalización en un soporte más acorde con los tiempos que corren y así obtener unas imágenes de mayor resolución.

Sin embargo, hasta la fecha todo ha sido en vano, el pasado día 15 de Agosto, NASA colgaba en su página web una escueta nota en la que se hacía eco de toda esta polémica y tan solo comentaba que su personal continuaba con la búsqueda de las grabaciones (que ya dura según parece un año y medio, fecha en la que se dieron cuenta que no sabían dónde se encontraban dichas grabaciones), dando por hecho que dichas cintas se encuentran con total seguridad en el centro espacial Goddard y que no consideraban que se hubiesen perdido tal y como venía denunciando la prensa.

La teoría "apoloescéptica"

Según parece, la NASA ya no sólo se juega en esta ocasión su credibilidad al "perder" nada menos que unos documentos inéditos e insustituibles, sino toda su credibilidad frente a una corriente de opinión cada vez más numerosa -sobre todo en los Estados Unidos- según la cual el Hombre nunca pisó realmente la superficie de la Luna. Esta noticia no vendría sino a añadirse a la larga serie de "pruebas" de esta teoría, con el fin de ocultar significativas "pistas" para demostrar lo que podría estar llamado a ser el mayor engaño de la historia de la humanidad.

¿Ocultará la NASA las grabaciones originales de la Luna por temor a que se descubran ciertos detalles que podrían poner en evidencia y cuestionar la versión que todos conocemos de la reciente historia espacial?...

viernes, 9 de febrero de 2007

Majesty 12 Print Friendly and PDF

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Majestic 12 (abreviado como MJ-12 o MJ-XII) es el nombre en clave de un comité secreto formado en 1947 bajo la dirección de presidente estadounidense Harry S. Truman, para investigar la actividad OVNI. Este presunto comité es una parte importante de la teoría de la conspiración OVNI. La existencia del MJ-12 ha sido negada por parte del gobierno de Estados Unidos, que insiste en que los documentos que sugieren su existencia son falsos.


De hecho, el FBI investigó los documentos, y concluyó que eran falsificaciones. Incluso las opiniones de muchos de los investigadores de OVNI y los entusiastas están divididas: unos argumentan que los documentos son auténticos, y otros sostienen que son falsos, sobre todo porque se aprecian errores en cuanto a su forma y cronología, aunque por supuesto, el FBI (al pertenecer al gobierno) no admitiría la autenticidad de los documentos si las órdenes presidenciales le indicaran adulterar copias para presentarlas como falsificaciones. El documento en cuestión está extensamente divulgado por Internet, incluyendo el propio sitio web del FBI.

Historia

El Majestic 12 llegó al conocimiento público en 1982. El productor de televisión (y ufólogo aficionado) Jamie Shandera dijo que había recibido por correo un rollo de película con un remitente anónimo. Una vez examinada, la película se componía de dos documentos: el primer documental fue supuestamente creado por el presidente Harry S Truman, aprobando la formación de un comité llamado "MJ 12", con el objetivo de evaluar el incidente ovni de Roswell en 1947. El segundo documental fue aparentemente preparado por el MJ-12 en 1952, para informar al presidente entrante Dwight Eisenhower sobre el progreso del comité. Los documentales hablan de investigaciones en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y de la ocultación de una nave espacial extraterrestre estrellada cerca de Roswell, Nuevo México.
El comité había sido aparentemente presidido por Vannevar Bush, Robert Oppenheimer y Albert Einstein.

Los presuntos miembros del Majestic 12 eran:

Almirante Roscoe H. Hillenkoetter
Doctor Vannevar Bush
James Forrestal (sustituido después de su muerte por el general Walter Bedell Smith)
Nathan Twining
General Hoyt Vandenberg
Doctor Detlev Bronk
Doctor Jerome Hunsaker
Admirante Sidney Souers
Gordon Gray
Doctor Donald Menzel
General Robert Montague
Doctor Lloyd Berkener

Shandera habló por primera vez de los documentos del MJ-12 en un documental de 1982 hecho para televisión, "La experiencia OVNI". El MJ-12 permaneció en la sombra hasta unos años más tarde, después de la publicación del best-seller de Timothy Good, Above Top Secret (Encima del secreto), que reimprimió los documentos del MJ-12. El FBI comenzó su propio estudio de los documentos MJ-12: supuestamente fueron clasificados como Top Secret, y la preocupación inicial del FBI era que alguien dentro del gobierno estadounidense había filtrado ilegalmente información secreta.

Todos los presuntos miembros del MJ-12 eran personas destacadas por sus méritos militares o científicos, y ya habían fallecido cuando aparecieron los documentos por primera vez...
El FBI investigó el asunto, e inmediatamente tuvo sus reservas en cuanto a la autenticidad de los documentos. El personal del FBI se puso en contacto con las Fuerzas Aéreas, preguntando si el MJ-12 había existido alguna vez. Las Fuerzas Aéreas respondieron que nunca habían aprobado dicho comité, y que nunca había existido. Actualmente el FBI afirma que los documentos del MJ-12 son "completamente falsos". Desde entonces han aparecido otros supuestos documentos del MJ-12, de los cuales no se a probado su autenticidad.

Los archivos de la NARA (National Archives and Records Administration)contienen uno de estos documentos relacionados con el MJ-12: "Memorándum para el General Twining, de Robert Cutler, asesor principal del presidente. Asunto: "Proyecto NCS/MJ-12 de estudios especiales" datado el 14 de julio de 1954. El memorándum, de una página, se refiere a una reunión informativa para el 16 de julio. El memorándum no identifica al MJ-12 ni dice cuál es el objetivo de la reunión informativa (ver enlaces externos).

¿Veracidad o Falsedad?

Sin embargo, los ecépticos y críticos indican que los documentos han sido analizados y han demostrado varias incongruencias, tales como el formato incorrecto de las fecha; lo cual demuestra que es una falsificación. Postulándose que pudierón ser creados por los ufólogos que lo descubrieron, o por otras personas que los engañaron.

En este sentido, igualmente existen grupos de ufólogos críticos al MJ-12, los cuales también están a favor de la falsedad de estos documentos. Estos ufólogos postulan que los documentos pueden ser una forma de falsa información, creada por el gobierno estadounidense u alguna organización; con el fin de ser utilizados para desprestigiar a la ufología; hecho que según estos ufólogos, si se logró en cierta forma con el MJ-12; al lograr convercer a varios ufólogos y creyentes, de que si existió el MJ-12.

Otro sector de la ufología sostiene los documentos son verdaderos. Éstos investigadores argumentan que la falta de concordancia entre las fechas de los registros y los documentos fueron hechas a drede, con la intención de hacer creer que los documentos son falsos, y así lograr que la opinión pública se aleje del tema.

Aún así, también existen otros grupos de ufólogos que aunque igualmente sostienen que los documentos son falsificaciones, postulan que su fin no era que sean utilizados para crear el "mito" del Majestic 12; postulando que los documentos falsos fueron creados por el Estado con el fin de servir de señuelo para desviar la investigación de los ufólogos, y así mantener en secreto a hipotéticos verdaderos documentos desconocidos que si se referirían a una real organición secreta conocida como MJ-12 u otro nombre.

Hasta la fecha, no se ha podido afirmar ni refutar la autenticidad de los documentos MJ-12.

El MJ-12 en las teorías de la conspiración posteriores

Poco después de su descubrimiento, el MJ-12 fue mezclado con otras presuntas conspiraciones; siendo los trabajos de William Milton Cooper claves para introducir el MJ-12 a una audiencia más amplia, sobre todo a gente con "mente conspirativa". Muchas teorías sugieren que la labor del MJ-12 continúan en la actualidad. Estas supuestas compiraciones sobre el MJ-12 serían las siguientes:

  • La conspiración de la Mayoría

Algunas de estas versiones posteriores dicen que la "M" de "MJ-12" no signifia "Majestic", sino "Majority" (mayoría).
De hecho, según el testimonio de Dan Burisch, el Majestic 12 trabajaría actualmente para el Comité de la Mayoría, una organización masónica que coordinaría los contactos extraterrestres con la Tierra, así como las operaciones para conseguir un Nuevo Orden Mundial. Bajo esta dirección, el MJ-12 sería responsable de todas las operaciones científicas en el Área 51 en Dulce, Nuevo México, y en las instalaciones de Frenchman Mountain. Todo esto es sólo una teoría conspirativa que sugiere que el MJ-12 tendría unos poderes de gran alcance (igual que los Illuminati), y aspiraría al gobierno del mundo.

  • La conspiración del convenio alienígena

De acuerdo a otra teoría menos extravagante, el Majestic 12 fue creado con un objetivo más humilde: cubrir las actividades extraterrestres en la Tierra, y comunicarse con los alienígenas para obtener tecnología a cambio de un permiso para hacer pruebas biológicas con humanos y otros conocimientos.

La opinion de los UfologosSin embargo ninguna de las supuestas conspiraciones mencionadas anteriormente son compartidas por la mayoría de los ufólogos, y aunque también hay grupos de ufólogos que sí piensan que hay (o hubo) una conspiración, pero refiriéndose a ella solo como una conspiración hecha para mantener secretos de Estado (como el accidente de Roswell) y no porque haya un "convenio" entre MJ-12 y los alienígenas.

Los ufólogos han explicado esto tratando de hacer entender a la gente algo muy sencillo: los alienígenas (al ser mucho más evolucionados que nosotros) no necesitan permiso del gobierno de los U.S.A. para realizar sus hipotéticos experimentos genéticos, tecnológicos, etc, ya que ellos no se rigen por ninguna traba burocrática, y no la necesitarían.

Influencias en la cultura popular

Esta supuesta/aparente conspiración ha inspirado el tema de la popular serie de televisión Los Expedientes X. Un episodio destacó una breve descripción de la conspiración del Majestic 12.

Además, el Majestic 12 tiene un papel importante el el juego para PC Deus Ex y es mencionada en su secuela Deus Ex: Guerra Invisible, así como otro juego de PC llamado Majestic. "Los Patriotas ", una organización americana similar al MJ-12, es parte del argumento de Metal Gear Solid 2: Los hijos de la Libertad, también se componía de doce miembros y al principio tenía relaciones con Rusia y China, cuando se les llamaba "Los Filósofos".

El escritor de sátiras políticas Christopher Buckley parodió al MJ-12 en sus novela Little Green Men. El comité también aparece en Scarecrow (El espantapájaros), una novela de acción reciente de Matthew Reilly.

El juego para la N64 Perfect Dark trata sobre una conspiración del tipo Majestic 12.

jueves, 8 de febrero de 2007

La Atlántida y los Andes Print Friendly and PDF

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La Atlántida fue mencionada por primera vez por el filósofo griego Platón. Habría sido una antigua civilización establecida en una isla que, según el filósofo, fue destruida por una catástrofe natural (probablemente un terremoto) más o menos 9.000 años antes de su época, es decir, hace más de 11.400 años. Platón se refiere a la Atlántida en dos de sus obras: Timaeus y Critias.

En ellas habla de la grandeza de la civilización Atlante y describe sus características geográficas y recursos físicos con gran detalle, dando información sobre el tamaño y ubicación de la isla/continente de la Atlántida. Teniendo en cuenta que muchos hallazgos arqueológicos importantes se hicieron siguiendo los rastros de antiguas leyendas, mucha gente ha buscado interminablemente la ubicación del desaparecido y misterioso continente, aunque existe la posibilidad de que la descripción de la Atlántida haya sido un trabajo de ficción, creado por Platón para permitirle la descripción de un gobierno ideal.

Luego de Platón, las menciones a la Atlántida se esfumaron de la literatura por unos 2.200 años, con la excepción del libro de Francis Bacon The New Atlantis. En 1882 se publicó Atlantis: the Antediluvian World, de Ignatius Donnelly, un político de Minnesota, EEUU, que antes había sido escritor. Donnelly tomó en cuenta seriamente la Atlántida de Platón e intentó dejar establecido que todas las civilizaciones antiguas conocidas descienden de su cultura, que por las fechas manejadas se remontaría al Neolítico.Escritores esotéricos posteriores, como Helena Blavatsy y Edgar Cayce, propusieron que la Atlántida era un lugar donde los espíritus se encarnaban en cuerpos humanos. Cayce agregó que los Atlantes poseían barcos y naves aéreas que se movían impulsados por la energía de un misterioso cristal.

La geología ha demostrado que nunca hubo un continente en medio del Atlántico, así que los entusiastas de la idea la fueron ubicando en una increíble cantidad de sitios, como Sri Lanka, Perú, Escandinavia y hasta el centro de una Tierra hueca. Una teoría reciente se basa en una recreación de la geografía del Mediterráneo en la época que se supone la existencia de la Atlántida. Platón definió que la Atlántida estaba ubicada "más allá de las Columnas de Hércules", que es el nombre que se le daba al Peñón de Gibraltar en aquellas fechas. Once mil años atrás el nivel del mar en esa área estaba unos ciento treinta metros más bajo, lo que expone al aire una cantidad de islas ubicadas en el estrecho. Una de ellas, Spartel, podría haber sido la Atlántida, aunque presenta una cantidad de inconsistencias con el relato de Platón. Otra teoría que se apoya en la geografía de hace 11.000 años sitúa la Atlántida en el archipiélago antártico (es decir que la ubicación del mítico continente siguiría estando, técnicamente, en el Atlántico).

La inundación o hundimiento se debería a la culminación de la Edad de Hielo, época en la que se produjo la inmersión de muchas costas. Se especula con cuán frío podría haber sido el clima allí. En esta teoría se supone que Troya, la Creta minoica, posiblemente Santorini —entre los que creen en una Atlántida inventada la teoría más aceptada es la que dice que la idea de la destrucción de este continente estuvo inspirada en las gigantescas erupciones en la isla Santorini, en el Mediterráneo, durante la época minoica— y otras antiguas ciudades portuarias habrían sido colonias de esta civilización.

Se dice que la Atlántida estaba en guerra en el momento de la destrucción, una situación que podría corresponderse con la llamada invasión de "Pueblos del Mar" en Egipto. Platón, luego de que fuera ejecutado su maestro, Sócrates, abandonó por un tiempo Atenas y visitó Egipto, donde puede haber escuchado las antiguas historias.


Descubrimientos recientes, como el caso de las "Momias de Cocaína" en Egipto, han reforzado la idea de que existían antiguos lazos entre Sudamérica y Egipto.

Hace poco tiempo, el geógrafo y cartógrafo inglés James. M. Allen ha lanzado una impactante teoría nueva sobre la ubicación de la Atlántida. Basado en los relatos de Platón sobre esta cultura y continente perdidos, Allen argumenta que Platón estaba hablando del Altiplano central de los Andes, ubicado en Bolivia. Allen realizó un estudio de los antiguos sistemas de medidas usados en los libros de Platón y afirma que esa región rodeada por montañas y atravesada por un canal que conectaba con el mar, actualmente seco, estaría en realidad en Bolivia. Muchas de las investigaciones de Allen fueron realizadas en la región de Pampa Aullagas y el lago Poopó, en el Departamento de Oruro, a unos 350 km al norte de La Quiaca, la ciudad argentina ubicada más al norte, en la provincia de Jujuy. La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, así como también en resultados de la expedición Akakor realizada en el fondo del lago Titicaca en 1999. La cantidad de coincidencias con el texto de Platón es asombrosa. Otra evidencia que cita Allen es la mención que hace Platón de una aleación de oro y cobre llamada orichalcum, que sólo se halla en los Andes.

Allen afirma que el actual Altiplano boliviano habría estado rodeado de mar en la época de la Atlántida y para lo cual presenta muchas evidencias de restos paleontológicos y arqueológicos encontrados en los Andes en los últimos años. El libro "La Atlántida: La Solución: Los Andes", de Allen, describe los antecedentes de estas teorías y otras conjeturas que ha revelado su —en caso de confirmarse— formidable descubrimiento. En un video titulado "La Atlántida en los Andes", muy difundido en los canales de televisión en los Estados Unidos, Allen presenta a varios arqueólogos que proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tiwanaku, presentes en esa región, lo cual la habilita para ser parte o estar conectada con la Atlántida de Platón. Allen argumenta que Tiwanaku y el pueblo Aymara fueron uno de los diez reinos de la Atlántida. En este video participan varios arqueólogos bolivianos. Geólogos y otros académicos bolivianos afirman que falta explorar el 97% de Tiwanaku, a causa de la crónica falta de presupuesto y pobreza del Estado boliviano. El video también reúne la participación de comunarios Aymaras del lago Titicaca, que narran pasajes de la historia oral Aymara del Lago Titicaca, que habla de cómo se hundió una ciudad en el Titicaca y de que ésta estaría en fondo del lago.


El egiptólogo John Anthony West participa del video y argumenta que al parecer existía ya un tipo de cultura global en esos tiempos porque en las tumbas de faraones de antiguo Egipto se encontraron residuos de pasta de coca y tabaco, plantas originales de América. Otra cosa que afirma Allen es que el nombre de Atlántida proviene de dos palabras nativas de América, "atl", que significa "agua", y "antis", que significa "cobre".

En tumbas del antiguo Egipto se han hallado derivados de la cocaína que sólo se puede extraer de la planta de coca, originaria de Sudamérica, lo que sería evidencia de un contacto de los egipcios con los atlantes precolombinos. La historia relatada por Platón podría haber llegado a oídos de Platón en Egipto, donde estuvo de visita. Esta teoría está en investigación actualmente. El video también explica que los balseros Aymaras del lago Titicaca demostraron en 1948 que es posible cruzar los mares en gigantescas balsas de Totora y que prueban que los viajes de ultramar en la remota antigüedad sí eran posibles y que Tiwanaku habría estado rodeado de un puerto.

Jim Allen se entrenó y trabajó como Proyectista de Fotografía Aérea con la Real Fuerza Aérea de Inglaterra. Al abandonar la fuerza aérea Allen decidió vivir en un barco de crucero del que era propietario, con el que navegó hasta que llegó a Cambridge, donde posteriormente trabajó como dibujante cartógrafo para una empresa de servicio público. Se interesó en el tema de la Atlántida como consecuencia de un estudio exhaustivo sobre los orígenes de los antiguos sistemas de medidas y por eso llegó a percatarse de que el Altiplano se corresponde con la región que describió Platón. El argumento de Allen ha recibido las críticas de varios académicos por considerarla demasiado general, mientras que otros académicos se inclinan a aceptarla por considerarla suficientemente coherente. Varias agencias de noticias, incluyendo CNN, han cubierto la noticia. Allen ha invitado a profundizar las investigaciones en Tiwanaku y en los Andes para confirmar su teoría. La teoría de J. M. Allen finalmente ha entusiasmado a muchos expertos e inspirado la Expedición Kota Mama a Sudamérica, conducida por el explorador británico John Blashford-Snell y respaldada por la Sociedad de Exploración Científica de Inglaterra.

Extraido de Complots y Misterios

¿Existe el planeta Nibiru (o Marduk)? Print Friendly and PDF

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Nibiru (también conocido como Marduk) es un planeta hipotético propuesto por el teórico Zecharia Sitchin, basándose en la teoría de que las civilizaciones antiguas obtuvieron sus conocimientos y su desarrollo gracias a sus contactos con extraterrestres. Sitchin afirma que Nibiru es el 12º planeta, o el Planeta X. Sus teorías son consideradas inverosímiles por científicos e historiadores. Las teorias de Sitchin, están avaladas por su dominio en lenguas muertas como el sumerio, y asistidas por la traducción de piezas consideradas tesoros, toma forma en sus libros.

Según las teorías de Sitchin sobre la cosmología sumeria, Nibiru era el duodécimo planeta de la familia del sistema solar (que incluye 10 planetas, el Sol, y la Luna). La catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un planeta que estuvo entre Marte y Júpiter, habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Nibiru era el hogar de una poderosa raza alienígena, los Anunnaki. Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru quedó atrapado en el sistema solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Más tarde vinieron a la Tierra.

Sitchin cita algunas fuentes que hablan sobre el planeta, que posiblemente sería una estrella (concretamente una enana marrón) que estaría en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, la cual tuvo su perihelio hace aproximadamente 3.600 años y un período orbital de unos 3.600 a 3.760 años. Sin embargo, los científicos argumentan que un planeta con una órbita así, o bien desarrollaría una órbita circular o escaparía de la atracción solar para vagar por el espacio. Por eso las teorías de Sitchin se consideran seudocientíficas. Además, una enana marrón con un período de 3.760 años sería evidente para las observaciones infrarrojas y gravitacionales. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya.

En un libro recientemente publicado, titulado 2012: cita con Marduk, el escritor e investigador turco Burak Eldem presenta una nueva teoría, sugiriendo que son 3.661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta y reclamando que habrá "una fecha de vuelta" para el año 2012. Según la teoría de Eldem, 3.661 es un séptimo de 25.627, que es el ciclo total "de 5 años mundiales" según el Calendario maya extendido. El último paso orbital de Marduk, añade, sucedió en 1649 adC y causó grandes catástrofes sobre la Tierra, incluyendo la erupción del Thera.

Nibiru en la mitología

Nibiru, para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa "lugar que cruza" o "lugar de transición". En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la estrella polar, que también se conocía como Thuban o posiblemente Kochab. En opinión de Zecharia Sitchin, el planeta adquirió el nombre del dios babilonio Marduk a consecuencia de una usurpación del poder por parte de este dios en el 2024 a.C., atribuyéndose la creación de la Tierra mediante la falsificación en las copias del poema épico Enûma Elish.

Obtenido de Wikipedia

¿OVNIS en la Luna? Print Friendly and PDF

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Son muchas las veces que los hechos han sido silenciados o manipulados para dar el resultado apetecido, otras veces es la propia psicología humana la que esconde la realidad por no poderla aceptar, unos y otros casos se mezclan y confunden para el bien de unos pocos.
En los años cincuenta y sesenta dio comienzo la carrera espacial, y el día 11 de junio de 1969 tuvo lugar el acontecimiento quizás más importante en la historia de la humanidad, el hombre llegó a la Luna. Pero también ocurrieron otras cosas no menos importantes cosas.



¿Nos observan desde la Luna?De acuerdo con un informe no autorizado los astronautas Neil Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin, al poco de pisar suelo lunar informaron al centro de control de Tierra sobre la presencia de una luz sobre o dentro de uno de los cráteres lunares. El doctor Vladimir Azhazha relató:

"Neil Armstrong comunicó que dos grandes y misteriosos objetos estaban observándoles después de que hubiera saltado a la superficie del satélite, cerca del módulo lunar. Pero este mensaje nunca se hizo público. La NASA lo censuró".

De hecho la emisión televisiva del acontecimiento no fue en directo, sino con un pequeño margen de diferencia que permitía a los EE.UU. censurar lo que quisieran por uno u otro motivo, esta ha sido la tónica hasta la fecha, hasta con el reciente con el Mars Pathfinder.

Otto Binder, empleado de la NASA aseguró que un radioaficionado captó por accidente con su equipo receptor VHF la siguiente conversación entre el centro de control y la nave Apolo XI:

-NASA: ¿Qué hay ahí? Centro de control llamando a Apolo XI...

-Apolo XI: ¡ Esos "chicos" son inmensos, señor! ¡enormes! ¡oh, Dios mío! ¡usted nunca lo creería!, ¡le digo que hay otras naves espaciales fuera, en el borde exterior del cráter! ¡están en la Luna, observándonos!

Tiempo después de que volviera a tierra el Apolo XI un profesor que prefirió mantenerse en el anonimato mantuvo la siguiente conversación con Armstrong durante un simposio de la NASA:

-Profesor: ¿Qué sucedió realmente fuera del Apolo XI?

- N. Armstrong: Fue increíble. Por supuesto, todos sabíamos la posibilidad de que algo así pudiera suceder. Pero el hecho es que estabamos siendo advertidos por los alienígenas de que nos fuéramos de allí.

-P.: ¿Qué quiere decir con "advertidos"?

-N. A.: No puedo entrar en detalles. Sólo le puedo decir que sus naves eran superiores a las nuestras en tamaño y tecnología. ¡Chico, eran tan grandes... y amenazantes! Es incuestionable la existencia de una estación espacial.

- P: Pero la NASA ha seguido enviando más misiones después del Apolo XI.

-N. A.: Naturalmente. La NASA tiene un compromiso y no puede correr el riesgo de sembrar el pánico en la Tierra.


Armstrong confirmó esta historia pero rehusó entrar en detalles, admitiendo que la CIA estaba detrás manteniendo en secreto el asunto. Pero en 1979 Maurice Chatelain, responsable de los sistemas de comunicación de la NASA dijo que efectivamente Armstrong había informado de la presencia de dos ovnis en el borde de un cráter, también añadió que:

"Todos los vuelos Apolo y Géminis han sido seguidos, a veces a distancias muy cortas por vehículos espaciales de origen extraterrestres. Siempre que esto ocurre los astronautas informan al centro de control y desde allí se les ordena silencio absoluto"

Fue Walter Schirre a bordo del Mercurio VIII el primero en usar el nombre de Santa Claus para referirse a los ovnis cerca de las cápsulas espaciales. James Lowell exclamó desde el módulo de mando del Apolo VIII cuando se hallaba detrás de la Luna: "Por favor, son informados de que allí está Santa Claus", sucedió el día de Navidad de 1968, lo escuchó todo el mundo, relataba M. Chatelain.

Años antes Lowell junto con F. Borman divisaron un ovni mientras realizaban su segunda órbita en un vuelo de catorce días de duración: Borman informo al centro de control de que una nave espacial volaba junto a su Géminis VII, en cabo Kennedy le respondieron que debía ser la parte final de la plataforma de propulsión de su propio cohete. Él replicó que podía ver perfectamente esa parte de su cohete, pero que además había algo volando con él que no pertenecía a su aparato.

Otros astronautas como Ed White (el primer hombre que caminó en el espacio) y James Mc Divitt, en 1965 mientras volaban sobre Hawai informaron del avistamiento de un objeto metálico de aspecto "fantástico" que tenía como dos brazos. Divitt tomó fotografías, pero nunca se publicaron.

¿Cuantos casos como estos permanecen ocultos? seguramente muchos, pero nunca ha habido un pronunciamiento oficial sobre la presencia de estos objetos, a pesar de que en casos como en estos los observadores son de primera calidad (quizás los mejores del mundo) y además aportan pruebas irrefutables. Para los más veteranos las autoridades ocultan los hechos para evitar el pánico: a nadie le gustaría saberse observado por alguien superior sin poder hacer mucho al respecto. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: y los que saben ¿qué hacen?.

Para muchos los avistamientos de ovnis han sido frecuentes a lo largo de la historia, para otros incluso son anteriores. Pero lo cierto es que desde la segunda guerra mundial ya se tienen informes de ovnis volando sobre las ciudades alemanas tras los bombardeos, de ahí que también se sostenga que fueron inventados en esa época por los nazis y para ser usados en un principio como vehículos de observación. También se vieron volando sobre Corea durante la guerra y en muchos otros países más tarde hasta que el fenómeno adquirió fama mundial. Quizás los testimonios de los astronautas sean unas pruebas más de algo que existe y de lo que tarde o temprano nos enteraremos, para bien o para mal.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Cronica de una señal ¿exagerada? Print Friendly and PDF

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Según informaciones reveladas por investigadores del proyecto SETI, el radiotelescopio de Arecibo había recibido una señal con posible origen extraterrestre.

Un artículo publicado por la prestigiosa revista científica New Scientist, alimentada por posteriores menciones de diversos medios, ha extendido la imprudente sensación de que hemos detectado una señal inteligente de origen alienígena. Sin embargo, ésta existe, pero todos los indicios parecen descartar cualquier rasgo de inteligencia tal y como nosotros, los humanos, la entendemos. Por el momento no ha podido ser confirmada como extraterrestre.

Toda esta historia comienza cuando el pasado 2 de septiembre New Scientist destacaba en su portada un artículo aparentemente muy prometedor, al que titularon así: “Misteriosa señal captada a 1.000 años luz de la Tierra”. Como se puede leer en el extracto que hemos recogido y traducido para el lector –ver recuadro–, el descubrimiento de la señal de radio alienígena se había producido en el seno del conocido proyecto SETI@home, en el cual participan miles de internautas que disponen de un software adecuado en sus ordenadores que examina de forma automática la ingente cantidad de información que acumulan los diferentes radiotelescopios del mundo, que están a la escucha de lo que sucede en el Universo.

Los internautas que identificaron la señal fueron Oliver Voelker, de Nuremberg (Alemania), y Nate Collins, de Madison, Wisconsin (EEUU). El Dr. Dan Werthimer, astrónomo y principal responsable del proyecto, la llegó a definir como “la más interesante recogida por SETI@home”. Desde que el citado proyecto inició su andadura, han sido detectados aproximadamente 5.000 millones de señales candidatas que, por su perfil matemático o por su falta de repetición en el tiempo, han sido descartadas.

No obstante durante el mes de marzo de 2003 se llevaron a cabo una serie de reobservaciones de las 200 señales candidatas más importantes detectadas hasta el momento, para volver a comprobar su origen, potencia y permanencia. De todas ellas, hubo una, la etiquetada como candidata SHGb02+14a, que fue de las pocas en ser confirmada nuevamente y la única en mantener sus altos valores estadísticos en cuanto a las probabilidades de ser inteligente y de origen extraterrestre.

La señal detectada, catalogada como “Gausiana Corregida Baricéntricamente”, emite en una frecuencia cercana a los 1.420 MHz, que es en la que los astrónomos esperan recibir un mensaje de este tipo. De igual forma que las ballenas se comunican a través de ultrasonidos, utilizando el medio más abundante en los océanos, es decir, el agua, una civilización lo suficientemente evolucionada y desarrollada elegiría para enviar su mensaje la frecuencia del elemento más común en el Cosmos, es decir, el hidrógeno, que emite en los referidos 1.420 MHz.


La señal de radio, que tanto revuelo ha provocado, ha sido hasta ahora detectada en tres ocasiones y por un tiempo no mayor a un minuto. Se sabe que procede de algún punto entre Piscis y Aries, a menos de 1.000 años luz de la Tierra. Las dos primeras veces fue detectada por Oliver Voelker y Nate Collins.

Por su alta probabilidad fue colocada entre las otras 200 posibles señales alienígenas para ser reobservadas nuevamente por el radiotelescopio de Arecibo, donde ésta también fue detectada. Como era de esperar, la noticia saltó desde New Scientist a medios de comunicación de todo el mundo. Lógicamente, la polémica estaba servida. No faltaron quienes rápidamente se apresuraron en afirmar que, indudablemente, SHGb02+14a era un esperanzador mensaje alienígena proclamando que no estamos solos en el Universo.

Incluso en los EEUU se llegó a asegurar que se había establecido contacto con extraterrestres “super avanzados”. Y todo esto sin ni siquiera esperar al veredicto definitivo que todavía tiene que ofrecer el Instituto SETI cuando se proceda a un nuevo análisis de la referida señal. Apenas un día después de estallar esta impresionante noticia, los científicos del SETI Insitute implicados restaron trascedencia a la noticia, e incluso la desmintieron. El Dr. Dan Wertheimer afirmó: “No tenemos nada fuera de lo común. Todo se ha sobrevalorado”.

Además, explicaba que una señal que cambia su frecuencia tan rápidamente, como es el caso de SHGb02+14a, y que se escucha durante apenas un minuto, sólo podía ser detectada por una cuestión de suerte, ya que este tipo de transmisión no sería utilizado nunca por una civilización que se preciara de inteligente. Incluso llegó a decir que la culpa de todo el revuelo causado era de los periodistas, que con citas extraídas fuera de contexto no buscaban más que el sensacionalismo, ya que al fin y al cabo el proyecto SETI@home ha detectado desde su inicio unas 5.000 millones de señales sospechosas y los periodistas no les han dado demasiada importancia.

Por otro lado, el eminente Dr. Paul Horowitz, de la Universidad de Harvard y especialista en posibles detecciones de mensajes alienígenas, declaró sin tapujos: “No es gran cosa. Ya no lo seguimos investigando”. Erik Korpela, que realizó el estudio de la señal en abril de 2003, enredó un poco más la madeja diciendo que “es una señal de tan evidente inteligencia que parece que está gritando por ser escuchada”. Aunque esto tampoco confirma demasiado, pues en 1967, Jocelyn Bell recibió una presunta señal de radio alienígena que finalmente resultó ser un pulsar –estrella de neutrones girando rápidamente–.

Korpela también contempla la teoría de que la señal pueda ser originada por alguna interferencia situada en los alrededores del suelo del radiotelescopio de Arecibo. Cabe la posibilidad de que un aparato emisor de algún tipo pueda estar interfiriendo cuando el receptor se encuentra orientado hacia Piscis y Aries. Está teoría quedará verificada cuando desde otro telescopio se contraste la información.

Además, Korpela ha señalado un dato muy curioso; y es que el objeto emisor parece estar en movimiento, pero en cada una de las tres localizaciones siempre ha parecido venir del mismo punto del espacio. Es como si con cada observación, comenzara a desplazarse hacia nosotros, tras lo cual volviese al mismo punto de origen y de nuevo comenzase otra vez.

Por último, cabe señalar que varios científicos tampoco descartan las sospechas de que algún sujeto, seguramente como “travesura”, hubiera manipulado los ficheros gestionados por el proyecto SETI@home. Así que, por un lado, los científicos desmienten que la emisión tenga origen extraterrestre, pero reconocen abiertamente que no saben a qué corresponde la señal SHGb02+14a. Y además procuran quitar leña al fuego echándole la culpa de todo este revuelo mediático a los periodistas de New Scientist, quienes presuntamente habrían sacado de contexto esta detección.

La revista, que cuenta con una credibilidad enorme, habría tratado el tema con algo de sensacionalismo y subjetividad. Y como muestra de ello, quienes los acusan explican que en el artículo original ni siquiera se ofrecía el punto exacto de dónde provenía la señal de radio, ya que lo sitúan entre Piscis y Aries, e incluso yerran en determinados datos. Si esto fuera correcto, el supuesto planeta emisor de la señal SHGb02+14a estaría rotando 400 veces más rápido que la Tierra…

Y eso, sinceramente, es muy difícil de imaginar. Por otra parte, valga señalar que los periodistas se defienden explicando que ellos únicamente han difundido lo que el SETI Institute les ha contado. Así, mientras dura toda esta polémica y unos y otros se ponen de acuerdo, siempre nos quedará la esperanza de poder seguir mirando ávidamente hacia las estrellas con la duda de si la enigmática SHGb02+14a es una prueba irrefutable de la comunicación de una civilización alienígena que intenta entrar en contacto con nosotros, o si simplemente es un hermoso y enigmático fenómeno que aún no conocemos.

Sin olvidar la parte menos romántica, que está representada en un posible mal funcionamiento del radio telescopio. Y si buscamos opiniones, no faltarán los incondicionales de las teorías conspirativas, que afirmarán que todo es un complot de los gobiernos. Por otra parte, si nos limitamos a preguntar a los más prácticos, seguramente sólo nos dirán que los científicos están quitándose la enorme presión mediática y que no les deja trabajar adecuadamente.

En cualquier caso, el misterio está servido, y a su debido tiempo encontraremos la explicación, que sin duda alguna será sorprendente y maravillosa.