Investigadores de la Universidad de Florida han inducido a células hepáticas y pancreáticas de ratones diabéticos a producir insulina, mediante la estrategia de inyectar a los animales una proteína llamada Pdx1, que existe de forma natural. Con ello han inaugurado una nueva vía de investigación que algún día podría llevar a tratamientos más seguros para la diabetes tipo 1.
La Pdx1 activa los genes que controlan el desarrollo de las células del páncreas encargadas de sintetizar y liberar la insulina necesaria para mantener niveles seguros de glucosa en el organismo.
"La Pdx1 es tan especial porque posee una secuencia única de aminoácidos que actúa como una especie de pasaporte molecular, dejándola pasar libremente hacia el interior de las células, entrar en el núcleo y activar la producción y descarga de insulina", explica la científica principal, Dra. Li-Jun Yang, profesora de patología, inmunología, y medicina de laboratorio del Colegio de Medicina de la Universidad de Florida.
La labor de investigación previa ha mostrado que insertar el gen Pdx1 en células del hígado o del páncreas puede inducir la producción de insulina, pero la mayoría de los métodos de terapia genética utilizan virus para introducir en las células un fragmento de ADN modificado por ingeniería genética. La desventaja de tales enfoques técnicos es que los investigadores nunca pueden estar del todo seguros de que los virus sean completamente inofensivos.
La idea de la terapia proteica es que, con el tiempo, las propias células de una persona podrían ser reprogramadas para producir la hormona de forma natural, reponiendo la capacidad del organismo de regular adecuadamente los niveles de azúcar en la sangre sin tener que usar un virus potencialmente peligroso para infiltrar genes correctivos en el organismo o tener que trasplantar células pancreáticas procedentes de otra persona.
Con esta terapia proteica, ahora sí hay razón para creer que los niveles normales de azúcar en la sangre pueden mantenerse durante largos períodos, de modo que una inyección poco frecuente de Pdx1 podría reemplazar algún día a las inyecciones diarias de insulina. Las células reprogramadas y regeneradas sintetizarían y liberarían la insulina, manteniendo automáticamente niveles seguros de azúcar en la sangre.
La Pdx1 activa los genes que controlan el desarrollo de las células del páncreas encargadas de sintetizar y liberar la insulina necesaria para mantener niveles seguros de glucosa en el organismo.
"La Pdx1 es tan especial porque posee una secuencia única de aminoácidos que actúa como una especie de pasaporte molecular, dejándola pasar libremente hacia el interior de las células, entrar en el núcleo y activar la producción y descarga de insulina", explica la científica principal, Dra. Li-Jun Yang, profesora de patología, inmunología, y medicina de laboratorio del Colegio de Medicina de la Universidad de Florida.
La labor de investigación previa ha mostrado que insertar el gen Pdx1 en células del hígado o del páncreas puede inducir la producción de insulina, pero la mayoría de los métodos de terapia genética utilizan virus para introducir en las células un fragmento de ADN modificado por ingeniería genética. La desventaja de tales enfoques técnicos es que los investigadores nunca pueden estar del todo seguros de que los virus sean completamente inofensivos.La idea de la terapia proteica es que, con el tiempo, las propias células de una persona podrían ser reprogramadas para producir la hormona de forma natural, reponiendo la capacidad del organismo de regular adecuadamente los niveles de azúcar en la sangre sin tener que usar un virus potencialmente peligroso para infiltrar genes correctivos en el organismo o tener que trasplantar células pancreáticas procedentes de otra persona.
Con esta terapia proteica, ahora sí hay razón para creer que los niveles normales de azúcar en la sangre pueden mantenerse durante largos períodos, de modo que una inyección poco frecuente de Pdx1 podría reemplazar algún día a las inyecciones diarias de insulina. Las células reprogramadas y regeneradas sintetizarían y liberarían la insulina, manteniendo automáticamente niveles seguros de azúcar en la sangre.
"Las ventas de este año fueron muy, muy modestas. Siete millones de dólares [cinco millones de euros] en el último trimestre y 12 millones [8,4] en lo que va de año", explicó Frank D'Amelio, director de finanzas de Pfizer. Aunque los cálculos iniciales de la compañía preveían que Exubera se convirtiese en un 'superventas' (es decir, que vendiese al año más de 1.000 millones de dólares, 700 millones de euros) y pese a la intensa promoción, tan sólo logró 'morder' el 0,3% del mercado de la insulina.
Con la demostración que los niveles de insulina y sus receptores son más bajos en los cerebros de individuos con la enfermedad de Alzheimer, el estudio vierte la luz sobre la idea emergente que el Alzheimer es un “tipo 3” de diabetes.
MOL es una pulsera creada por Ian Ortega, que aún siendo un concepto, bien podría en un futuro (no sé si muy lejano o no) ser una realidad.
Una vez conocida la cantidad de glucosa, se encargaría de administrarnos la insulina necesaria mediante la emisión de bajas frecuencias de ultrasonido, permitiendo a las moléculas de dicha hormona pasar a través de los poros de la piel y llegar a la sangre.

