viernes, 4 de mayo de 2007

El planeta más grande jamas detectado Print Friendly and PDF

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En un comunicado difundido a través de su sitio en internet, los científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (CfA) han anunciado el descubrimiento del planeta extrasolar más grande jamás detectado.

Los astónomos de CfA han señalado que el gigantesco planeta, identificado como HAT-P-2b, tiene ocho veces la masa de Júpiter, el más grande de los planetas del sistema solar, además de una enorme fuerza gravitatoria. Según explican los astrónomos, una persona que pesa 70 kilos en la Tierra pesaría en ese planeta alrededor de una tonelada.

Además, HAT-P-2b, que tiene un movimiento de traslación de sólo 5,63 días, se mueve en una órbita elíptica que lo acerca a casi cinco millones de kilómetros de su sol para alejarse luego a unos 15,3 millones de kilómetros. HAT-P-2b gira en torno a una estrella tipo F, que son casi dos veces más grandes y más candentes que nuestro Sol, y fue ubicado a unos 440 años luz en la constelación de Hércules.

Se le llama planeta de tránsito porque cada cinco días y 15 horas pasa frente a su sol mirado desde la Tierra, causando lo que los astrónomos califican como ‘un mini eclipse’.

Ese movimiento les ofreció una oportunidad única de medir su tamaño. Gáspár Bakos, astrónomo de CfA., advierte de que este planeta es tan extraño que al principio pensaban que se trataba de una falsa alarma, algo que parecía ser un planeta pero que no lo era.

Los científicos anticipan tormentas solares a partir del próximo marzo Print Friendly and PDF

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Según ha informado el Centro de Ambiente Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el comienzo del Ciclo 24 de tormentas, que dura unos once años, se producirá un año antes de lo previsto.

Las tormentas, que se caracterizan por gigantescas erupciones en la corona del sol, disparan fotones y materia con carga eléctrica hacia la ionosfera y los campos magnéticos de la Tierra. Esas tempestades provocan interrupciones e interferencias en las comunicaciones, los servicios de suministro eléctrico, los satélites y las señales del Sistema de Posicionamiento Global (GPS).

Las tormentas, que iluminan el cielo nocturno con las auroras boreales y australes en las zonas polares, también son un peligro para los astronautas. La intensidad de las tormentas solares se mide de acuerdo a la mayor o menor cantidad de manchas que aparece en la superficie del astro.

El grupo científico que pronosticó el comienzo del ciclo de tormentas no se puso de acuerdo sobre cuál será su intensidad. La mitad dijo que será moderada, con alrededor de 140 manchas solares, que llegarán a su máximo de actividad en octubre de 2011. El resto dijo que el ciclo será relativamente débil con alrededor de 90 manchas con una actividad máxima en agosto de 2012.

"Al dar un pronóstico de largo plazo estamos entrando en un nuevo campo, el clima del espacio, el cual todavía está en ciernes", ha señalado David Johnson, director del Servicio Meteorológico Nacional de NOAA. Esta es la tercera vez que se formula un pronóstico sobre la actividad solar, pero ninguno de los dos anteriores cubrió una etapa amplia.

Nuevos descubrimientos sobre el asteroide Antíope Print Friendly and PDF

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Combinando observaciones precisas efectuadas mediante el telescopio VLT del ESO con las recogidas por una red de telescopios más pequeños, unos astrónomos han conseguido discernir con un nivel de detalle sin precedente al singular asteroide doble, formado por dos conjuntos de cascotes, ambos de aproximadamente el mismo tamaño, girando uno alrededor del otro en un perpetuo pas de deux. Los dos componentes son ovoides a pesar de sus tamaños muy pequeños.

El asteroide Antíope fue descubierto en 1866 por Robert Luther, de Düsseldorf, Alemania. Fue el asteroide número 90 descubierto, y su nombre viene de la mitología griega. En el año 2000, William Merline y sus colaboradores comprobaron que el asteroide estaba compuesto por dos cuerpos de tamaño semejante, haciéndolo realmente un asteroide "doble", el primero de este tipo en el cinturón principal de asteroides existente entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Todavía no está claro el modo en que se formó ese doble asteroide en el cinturón principal. El sistema de Antíope es una oportunidad única de conocer más sobre esta clase de objetos.

Pascal Descamps, del Observatorio de París, junto con su colega Franck Marchis, de la Universidad de California en Berkeley, EE.UU., realizaron una gran campaña de observaciones durante más de dos años y medio, que comenzó en enero de 2003. Durante la mayor parte del tiempo, usaron el Telescopio VLT del ESO en el Cerro Paranal, y para algunas observaciones adicionales utilizaron uno de los telescopios Keck.

Los investigadores pudieron determinar con gran precisión el curso de los dos pedazos de roca cósmica al girar uno alrededor del otro. Encontraron que los dos objetos están separados por 171 kilómetros y que ejecutan su danza celestial en 16,5 horas. De hecho, ahora conocen este período orbital con una precisión de medio segundo.

Determinada la órbita, los astrónomos pudieron deducir la masa total del sistema: 828 millones de millones de toneladas, y encontraron que los dos objetos estaban rotando alrededor de sus respectivos ejes a la misma velocidad con la que se orbitan uno al otro. Es decir, de la misma forma que lo hace la Luna con respecto a la Tierra, presentándonos siempre su misma cara.

Con la ayuda de observadores de varios países, y valiéndose de ocultaciones así como de las sombras que pasan sobre uno de los componentes del par, los investigadores encontraron suficiente evidencia de que los dos trozos de roca que integran el sistema de Antíope tienen la forma de elipsoides, es decir, de esferas ligeramente deformadas, casi similares en sus dimensiones: 93,0 x 87,0 x 83,6 kilómetros, y 89,4 x 82,8 x 79,6 kilómetros, respectivamente.

martes, 1 de mayo de 2007

Los mapas de Piri Reis Print Friendly and PDF

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El palacio Topkapi, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año, el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por un marino llamado Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país.

Antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal conocido como bahriye, en que el propio autor comenta el mapa. Sus mapas fueron trazados sobre piel de gacela y aún hoy pueden apreciarse sus exquisitos colores. Entre los mapas realizados por Reis figura uno fechado en 1513, en el cual se incluye Gran Bretaña, España, África Occidental, Atlántico, parte de Norteamérica, Sudamérica y la costa de la Antártida hasta una zona por debajo de África. Como está rasgado, se sospecha que debió contener también el resto de Europa, Asia y Australia.

Un segundo mapa datado en 1528 abarca Groenlandia, Labrador, Terranova, parte de Canadá y la costa oriental de Norteamérica, hasta Florida. En el bahriye, Piri Reis anotó que preparó sus mapas utilizando 20 viejos mapas y 8 mapamundis confeccionados en la época de Alejandro y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado. Esta anotación causó una gran sorpresa a los investigadores. De ser esto cierto, debemos creer que en los tiempos de Alejandro Magno, siglo IV antes de Cristo, eran conocidos los mares y continentes que aparecerían en los propios mapas de Piri Reis.

En los años cuarenta de nuestro siglo, una serie de museos y bibliotecas adquirieron copias de estos fragmentos de un antiguo mapamundi a escala ampliada. Y en 1954 algunas de estas hojas fueron a parar a la mesa de trabajo del cartógrafo norteamericano Arlington H. Mallery, especializado en antiguas cartas marinas desde hacía décadas. Los mapas en cuestión fascinaron inmediatamente a Mallery, ya que en ellos figuraban continentes como la Antártida, que aún no había sido descubiertos en 1513. Piri Reis declara en el bahriye que para la confección de su mapamundi incluso utilizó un mapa de Cristóbal Colón para el trazado de las costas e islas del mar de las Antillas, algo sorprendente ya que hasta la fecha no se ha encontrado ningún mapa que perteneciera a Colón. En el mismo escrito, Piri Reis proporciona a sus contemporáneos muchos detalles, hasta entonces ignorados sobre América, de los cuales pudo haberse enterado a raíz del viaje de regreso efectuado por Colón en 1511. Esto, que es posible en teoría, no impidió que el propio Piri Reis tuviera plena conciencia del carácter extraordinario de su obra. Así escribía: "Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día".

En el curso de los trabajos, Arlington Mallery solicitó la colaboración de su colega Walters, del Instituto Hidrográfico de la Marina de los Estados Unidos. Desde un principio, Walters no pudo ocultar su admiración ante la exactitud de las proporciones y distancias entre el Antiguo y el Nuevo Mundo: ha de tenerse en cuenta que a principios del siglo XVI el mapa de América era completamente desconocido. Ambos investigadores observaron también que, o bien Piri Reis no utilizó las coordenadas habituales en su tiempo, o bien consideró realmente que la Tierra era esférica y lo tuvo en cuenta al trazar su mapa. Esto dejó perplejos a los dos hombres, que decidieron investigar a fondo. Para ello fabricaron una especie de rejilla que les permitía leer los datos y dimensiones del antiguo mapa transfiriéndolos a un moderno globo terráqueo, obteniendo resultados muy sorprendentes: no sólo los contornos de la costa americana, sino también los de la Antártida correspondían con toda exactitud a los que hoy conocemos gracias a la ciencia moderna. En el mapamundi de Piri Reis, el extremo sudamericano de la Tierra del Fuego se prolonga en una estrecha franja a modo de apéndice que casi enlaza con la Antártida, donde vuelve a ensancharse. En la actualidad ésa es una zona de mar a menudo embravecido y agitado por violentas tempestades.

Punto a punto se comparó el mapa de Reis con los perfiles de tierra submarina obtenidos por los más modernos medios científicos: fotografía aérea, tomas bajo el agua con cámaras de infrarrojos, sondas acústicas enviadas desde buques. De todo ello se dedujo que, efectivamente, unos 11.000 años antes, o sea, a finales de la Era Glacial, existió dicho puente continental entre Sudamérica y la Antártida. En esta última Piri Reis representó con meticulosa exactitud perfiles costeros, islas, bahías, y promontorios. Hoy día no puede verse ninguno de estos accidentes geográficos. Todos ellos yacen bajo una gruesa capa de hielo.

Al mismo tiempo. el gran veterano de la cartografía Charles H. Hapgood, se entregaba a su vez al estudio de Piri Reis. En una de las cartas recibidas por Hapgood, que mantenía correspondencia con las Fuerzas Aéreas de los EE.UU., encargadas de cartografiar la Antártida, se decía lo siguiente: "Las líneas costeras tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente quedara cubierto por el hielo. En esa región la capa de hielo alcanza cerca de kilómetro y medio de espesor. No tenemos la menor idea de cómo esos datos pudieron señalarse en el mapa con sólo los conocimientos geográficos de 1513".

Entre todos los investigadores llegaron a una conclusión: los mapas de Piri Reis han sido trazados basándose en fotografías aéreas, tomadas a una extraordinaria altura, desde una especie de satélite como los que se usan actualmente en teledetección, pero en los que era incluso imposible pensar en los primeros años de nuestro siglo.

¿Fotografía aérea hace más de 4 siglos, si los mapas son del siglo XVI? ¿O quizá más, si están basados en la época de Alejandro Magno? Piri Reis no pudo basarse en los viajes de españoles a América, pues cuando ellos llegaron y reconocieron el continente, los mapas ya estaban confeccionados.

El profesor Sarton, de Harvard, realizó un estudio de la escala y extrajo las siguientes conclusiones: las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando como baremo la medida griega del estadio. La escala utilizada por Piri Reis fue derivada de la medición de la circunferencia de la Tierra que llevó a cabo Eratóstenes y que fue calculada precisamente en estadios. Basándose en esto, Hapgood ha llegado a afirmar que los mapas de Reis son incluso anteriores a Eratóstenes, esto es, anteriores al siglo III antes de Cristo, posiblemente de la época de Alejandro Magno. Y entonces tendríamos que volver a plantearnos la pregunta de cómo fue posible, y con qué información se contó en el siglo IV a.C. para ello, que fueran confeccionados unos mapas tan perfectos sin una tecnología cercana a la nuestra.

Para colmo de sorpresas, si observamos detenidamente los mapas de Reis, veremos que entre América del Sur y África existe una isla de gran tamaño denominada Antillia, que no existe, o al menos no existe ya. Otras islas más pequeñas la rodean. ¿Se trata del mítico continente Atlántida?

Reunion del IPCC en Bangkok contra el cambio climático Print Friendly and PDF

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Expertos en climatología y medioambiente, junto con representantes de gobiernos de unos 150 países, han comenzado este lunes a debatir en Bangkok (Tailandia) propuestas destinadas a reducir la emisión de dióxido de carbono para intentar frenar el calentamiento global. El Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988 por Naciones Unidas, mantendrá reuniones durante toda la semana. El viernes hará público un informe que precisará los medios que pueden emplearse para mitigar el efecto invernadero.

"El calentamiento global se ha convertido en un serio asunto de discusión que requiere una postura común", ha asegurado el subsecretario del Ministerio tailandés de Medio Ambiente, Chartree Chueytrasit, en su discurso de inauguración de la reunión. Los expertos, que prevén una cita polémica y con enfrentamientos, presentarán sus propuestas sobre el empleo de energías alternativas, algunas ya experimentadas como la nuclear, y otras no tanto, como el almacenamiento subterráneo del dióxido de carbono.

El borrador del informe, que será modificado para incluir las recomendaciones que se presenten durante la reunión, sostiene que el actual nivel de las emisiones de gases puede reducirse mediante un recorte del empleo de combustibles como el carbón, la inversión en energías alternativas, y un mejor manejo de los desperdicios. "Qué acción y cuándo es lo que los gobiernos deben decidir", ha señalado el presidente del IPCC, Rajendrat Pachauri.

En la reunión que celebró a principios de abril en Bruselas, el grupo alertó que a lo largo de éste siglo la temperatura subira entre 1,1 y 6,4 grados. La previsión es alarmante, según los científicos, quienes advierten de que un aumento por encima de los 2 grados llevará a la desaparición de aproximadamente el 30% de las especies.

Las conclusiones a las que llegue el grupo de la ONU en Bangkok servirán como puntos de referencia en las futuras negociaciones multilaterales sobre el cambio climático.